Números romanos
Convierte a números romanos y al revés, con el desglose de por qué se escribe así.
Se suman de izquierda a derecha, salvo cuando una letra pequeña va delante de una mayor: entonces se resta. Por eso IX son nueve y XI son once.
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Los números romanos siguen apareciendo donde hace falta un poco de solemnidad o de tradición: los siglos, los papas y los reyes, los capítulos de un libro, los tomos de una enciclopedia, las esferas de los relojes, los créditos de las películas y los Super Bowls. Y siempre en el mismo momento: cuando hay que escribir uno y no se recuerda la regla.
Las siete letras
Todo el sistema cabe en siete símbolos: I vale 1, V 5, X 10, L 50, C 100, D 500 y M 1000. Se escriben de mayor a menor y se suman: MMXXVI es 1000 + 1000 + 10 + 10 + 5 + 1, o sea 2026.
La excepción es la resta, y es lo único que hay que aprender de verdad: cuando una letra menor va delante de una mayor, se resta en lugar de sumarse. IX son nueve y XI son once. Solo pueden restar I, X y C, y solo delante de las dos letras inmediatamente superiores. Por eso existen IV, IX, XL, XC, CD y CM, y no existen IL, IC ni VX.
Las otras dos reglas
Una letra no se repite más de tres veces seguidas: por eso cuarenta es XL y no XXXX. Y las letras que ya son cinco veces otra —V, L y D— no se repiten nunca, porque dos veces cinco es diez y para eso ya está la X. Con esas dos reglas más la de la resta, cada número tiene una sola forma correcta de escribirse.
Aquí no nos limitamos a convertir: si escribes algo que se entiende pero está mal formado —IIII, VIIII, XXXX— te decimos cuánto vale y cómo se escribe en realidad. Es justo la respuesta que hace falta cuando lo que estás haciendo es un ejercicio de clase y no un trámite.
El desglose, para entenderlo y no solo copiarlo
Debajo del resultado aparece la descomposición pieza a pieza, con el valor de cada trozo. Ver que 1990 es M + CM + XC —mil, más novecientos, más noventa— explica de un vistazo por qué no se escribe MDCCCCLXXXX, que es el error habitual de quien intenta sumar sin usar la resta.
Del reloj de la abuela a los créditos de una película
Dos curiosidades que se cruzan con el uso real. La primera: muchísimos relojes de esfera ponen IIII en lugar de IV. Se han dado explicaciones de todo tipo —el equilibrio visual con el VIII de enfrente, la comodidad del fabricante que así solo necesita moldes de I, V y X, la leyenda de un rey francés al que le pareció mejor— y ninguna está probada, pero la costumbre está tan asentada que un reloj con IV parece el raro.
La segunda: en el cine se usan para fechar las películas al final de los créditos. La leyenda cuenta que era para que el espectador no calculara al vuelo la edad de la cinta, aunque lo más probable es que fuera simple convención de la época. Hoy sigue siendo un buen truco para saber si un número romano largo está bien escrito: si tú puedes leerlo sin pararte, está bien.
Por qué desaparecieron
No fue por gusto estético, sino por aritmética. Sumar en romano se puede hacer con paciencia, pero multiplicar y dividir es prácticamente inviable, y no hay manera de escribir fracciones ni de representar el vacío de una posición. La numeración que usamos hoy trae el cero y el valor posicional, y con eso permite algoritmos de lápiz y papel que en romano no existen. Los mercaderes italianos del siglo XIII fueron los primeros en cambiarse, por motivos estrictamente prácticos.
Lo que quedó fue el uso ceremonial y ordinal: numerar reyes, siglos, capítulos y ediciones. Ahí siguen, y ahí seguirán, porque para eso funcionan perfectamente.
Cómo se leen en español
Al leerlos en voz alta se usa el ordinal hasta el diez y a partir de ahí, en la práctica, el cardinal: Felipe VI es «Felipe sexto», pero Luis XIV es «Luis catorce» más a menudo que «Luis decimocuarto». Con los siglos ocurre lo mismo: el XXI se lee «veintiuno». Y una regla que se olvida siempre: al número del siglo o del rey no se le pone nunca la o voladita del ordinal, porque la letra romana ya indica el orden por sí sola.
Cómo usarlo en 3 pasos
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Preguntas frecuentes
¿Por qué no se puede pasar de 3999?
Porque con las siete letras corrientes el número más alto que se puede escribir es MMMCMXCIX. Para seguir, los romanos ponían una raya encima de una letra para multiplicarla por mil, y esa raya no existe en el teclado ni se ve bien en la mayoría de las tipografías.
¿Existe el cero en números romanos?
No. El sistema romano cuenta cosas y no tiene símbolo para la ausencia de cosas; el cero llegó a Europa con la numeración india a través de los árabes. Los cálculos con posiciones vacías fueron precisamente lo que acabó desplazando a los números romanos.
¿IIII o IV para el cuatro?
La forma correcta hoy es IV, y es la que damos. IIII aparece en inscripciones antiguas y sigue usándose en muchos relojes de esfera, donde se prefiere por simetría con el VIII del otro lado. Si escribes IIII te decimos qué significa y cómo se escribe bien.
¿Se puede escribir VX para nueve?
No. Solo restan I, X y C, y solo delante de las dos letras inmediatamente superiores: I antes de V y de X, X antes de L y de C, y C antes de D y de M. Nueve es IX.
¿Cómo se escribe el siglo en el que estamos?
Siglo XXI. Un detalle de ortografía española: los siglos se escriben en versalitas y el número no lleva la barra de ordinal, así que es «siglo XXI», no «siglo 21º».
¿Sirve para el número del DNI o para una matrícula?
Sirve para cualquier número entero entre 1 y 3999, venga de donde venga. Lo que no hace es convertir decimales ni negativos, porque el sistema romano no los contempla.