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Crear un ZIP

Junta varios archivos en un solo ZIP para enviarlos por correo o subirlos de una vez.

Arrastra tu archivo aquí

o pulsa el botón para buscarlo en tu equipo

Cualquier archivo · hasta 512 MB

Juntar quince archivos en uno solo es lo que pide cualquier formulario que solo admite un adjunto, cualquier envío por correo y cualquier entrega de trabajo. El ZIP sigue siendo la forma universal de hacerlo: lo abren Windows, macOS, Linux, Android y iOS sin instalar nada.

Agrupar y comprimir son dos cosas distintas

Un ZIP hace las dos, y confundirlas es el origen de la decepción más habitual: «he comprimido mis fotos y pesan lo mismo».

Agrupar es meter muchos archivos en un solo paquete, con sus nombres y sus carpetas. Eso funciona siempre y es instantáneo. Comprimir es buscar repeticiones dentro de los datos y guardarlas una sola vez. Eso funciona solo si hay repeticiones que encontrar.

Qué se encoge y qué no

La regla es simple: lo que ya está comprimido no vuelve a comprimirse.

  • Se encogen mucho (del 50 al 95 %): texto, CSV, JSON, XML, HTML, código, logs, documentos de Word antiguos, BMP, TIFF sin comprimir, bases de datos.
  • No se encogen casi nada (menos del 3 %): JPG, PNG, GIF, WebP, MP3, MP4, PDF con imágenes, y los formatos modernos de Office —docx, xlsx, pptx—, que por dentro ya son ZIP.

Por eso, cuando el resultado no baja, la herramienta te lo dice en lugar de dejarte pensando que algo ha fallado. No ha fallado: es que no había nada que ganar.

Los cuatro niveles, y cuándo usar cada uno

Sin comprimir es la elección correcta para fotos y vídeos: hace el paquete al instante y el resultado pesa lo mismo que si te pasaras tres minutos apretando.

Normal es el punto en el que trabaja casi todo el mundo, y el que dan por defecto Windows y macOS. Sobre documentos suele dejar el archivo en un tercio.

Máxima mira más lejos dentro del archivo buscando repeticiones. Tarda bastante más y, sobre un ZIP normal, suele ganar entre un 1 y un 3 %. Compensa si vas a subirlo a algo con un límite justo, y no compensa en ningún otro caso.

Sobre las carpetas

El navegador no deja que una página elija carpetas del disco, solo archivos. Si necesitas conservar la estructura de carpetas, lo práctico es comprimir desde el explorador de tu sistema, que sí ve el árbol completo.

Para lo demás —los diez documentos que hay que entregar juntos— soltar los archivos aquí es más rápido, y puedes ir añadiendo en varias tandas antes de crear el paquete.

Por qué no ofrecemos contraseña

El cifrado clásico del formato ZIP se rompió hace décadas: existen programas que lo abren en minutos. El moderno, AES-256, sí es serio, pero no lo abren todos los descompresores, y entregar un archivo que la otra persona no puede abrir es peor que no protegerlo.

Si lo que quieres es que un documento no lo lea quien no debe, la vía sólida es cifrar el propio documento: proteger PDF con contraseña usa AES-256 y lo abre cualquier lector.

Enviarlo por correo: los límites de verdad

Es el destino más frecuente de un ZIP, y conviene conocer las dos barreras que se encuentran por el camino.

La primera es el tamaño. Gmail y la mayoría de servicios cortan en 25 MB contando el mensaje entero, así que el margen real ronda los 23. Si te pasas, comprimir más no suele salvarte: es mejor aligerar el contenido antes — comprimir las imágenes o el PDF— o usar un enlace de descarga.

La segunda sorprende más: hay servidores de correo que rechazan los ZIP sin mirar lo que llevan dentro. Es una política de seguridad habitual en administraciones y empresas grandes, porque el ZIP ha sido durante años el envoltorio favorito del software malicioso. Si tu mensaje rebota o llega sin adjunto, casi siempre es esto y no un fallo tuyo: la salida es mandar los archivos sueltos o compartirlos por un enlace.

Todo ocurre en tu navegador

Los archivos no se suben a ningún sitio: el ZIP se construye en tu propio dispositivo con la compresión del navegador y se guarda directamente en tu disco. Sin límite de subida, sin cola de espera y sin una copia de tus documentos esperando en el servidor de nadie.

Cómo usarlo en 3 pasos

  1. 1Elige tu herramientaBusca lo que necesitas hacer. Cada herramienta va directa al grano.
  2. 2Suelta el archivoArrástralo o búscalo en tu equipo. El trabajo lo hace tu propio navegador.
  3. 3Descarga el resultadoListo en segundos, sin marcas de agua y sin dejar rastro en ningún servidor.

Preguntas frecuentes

¿Por qué mi ZIP de fotos pesa lo mismo que las fotos?

Porque un JPG ya está comprimido por dentro, y lo mismo pasa con PNG, PDF, MP3 y MP4. El ZIP no puede exprimir lo que ya está exprimido: ahí solo sirve para agrupar. Con esos archivos, elige «sin comprimir» y lo tendrás al instante.

¿Qué compresión elijo?

«Normal» para documentos, texto, hojas de cálculo o código, que es donde se gana de verdad. «Sin comprimir» para fotos y vídeos. «Máxima» solo si el tamaño importa mucho y no te importa esperar: sobre un ZIP normal suele ganar entre un 1 y un 3 %.

¿Puedo meter carpetas?

El selector de archivos del navegador no deja elegir carpetas, así que hay que soltar los archivos. Si arrastras varios de golpe se añaden todos, y puedes soltar tandas sucesivas antes de crear el ZIP.

¿Se puede poner contraseña al ZIP?

No, y preferimos decirlo claro: el cifrado clásico de ZIP está roto desde hace años y el moderno no lo abren todos los descompresores. Si necesitas proteger un documento, la vía seria es cifrar el PDF, y para eso está «proteger PDF con contraseña».

¿Hay límite de tamaño?

No hay tope de subida porque no hay subida: el límite lo pone la memoria de tu dispositivo. En un ordenador actual, varios cientos de megas van bien; en un móvil antiguo conviene no pasarse.

¿Salen mis archivos del dispositivo?

No. El ZIP se construye dentro de tu navegador y se guarda en tu disco. No hay servidor de por medio en ningún momento.