Comprimir un ZIP
Vuelve a empaquetar un ZIP al máximo y le quita lo que macOS y Windows cuelan dentro. Dice cuánto baja, y cuándo no baja nada.
- Tus archivos no salen de tu dispositivo
- Gratis y sin registro
- Sin instalar nada
- Sin marcas de agua
Suena a broma —comprimir algo que ya está comprimido— y sin embargo funciona más veces de lo que parece. No porque haya un truco, sino porque la mayoría de los ZIP que circulan no se hicieron apretando todo lo que se podía, y porque casi todos llevan dentro cosas que nadie puso a propósito.
Un ZIP no está comprimido «o no»: tiene grados
El formato admite diez niveles, del 0 al 9. El 0 solo empaqueta: junta los archivos en uno sin apretar nada. El 6 es el equilibrio habitual y el 9 aprieta al máximo a cambio de tardar más.
Lo que no se suele saber es qué nivel usó quien lo creó. El explorador de Windows comprime a un nivel medio. Bastantes programas que generan ZIP automáticamente —exportaciones, copias de seguridad, descargas de una web— usan el 0 o el 1 porque les corre prisa terminar. Y varios servicios generan el ZIP al vuelo sin comprimir nada, porque comprimir en su servidor les cuesta dinero.
En todos esos casos, volver a empaquetar al nivel 9 quita peso de verdad. Aquí siempre se usa el máximo, que en un navegador tarda unos segundos y no le cuesta nada a nadie.
Cuándo no va a bajar, y por qué conviene saberlo antes
Si el ZIP lleva dentro fotos, vídeo, música o PDF, no va a adelgazar por mucho que se apriete. Y no es un fallo: esos formatos ya vienen comprimidos de fábrica.
La compresión funciona buscando repeticiones y sustituyéndolas por una referencia más corta. Un texto tiene muchísimas —artículos, espacios, palabras que vuelven— y por eso baja a la cuarta parte. Un JPEG ya pasó por ese proceso cuando se guardó: sus bytes ya no tienen repeticiones que aprovechar, así que volver a intentarlo no quita nada y a veces añade unos pocos bytes de cabeceras.
Por eso aquí se mira lo que hay dentro y se avisa. Si el resultado no baja, se dice que el archivo ya estaba bien y que puedes quedarte con el que tenías, en lugar de devolverte el mismo peso con otro nombre y que pienses que la herramienta no sirve.
Lo que tu sistema operativo mete sin avisar
Esta es la parte que más sorprende, y a menudo la que más pesa.
Cuando comprimes una carpeta en un Mac, macOS añade una carpeta llamada __MACOSX con una copia de los metadatos de cada archivo, y a veces archivos sueltos que empiezan por ._. En el Mac no se ven. En Windows aparecen al lado de tus carpetas y desconciertan a quien abre el paquete. En un ZIP con muchos archivos pequeños pueden ser una quinta parte del peso total.
Windows hace lo suyo con Thumbs.db, la caché de miniaturas, y con desktop.ini, que guarda cómo se veía la carpeta. Y macOS deja además un .DS_Store en cada carpeta por la que hayas pasado.
Nada de eso le sirve a quien recibe el archivo. Se quita, y se enseña cuántas entradas eran y cuánto ocupaban, porque borrar cosas en silencio es justo lo que no debe hacer una herramienta.
Qué se conserva, exactamente
Todo lo demás, byte a byte. Los archivos se extraen y se vuelven a empaquetar sin tocar su contenido: lo que cambia es el envoltorio, no lo que lleva dentro. Las carpetas mantienen su estructura y los nombres su ortografía, incluidos los acentos y las eñes.
Ese último detalle no es menor. El formato ZIP solo marca «este nombre va en UTF-8» desde 2007, y los paquetes creados por programas antiguos guardan los nombres en la codificación de MS-DOS. Al leerlos sin más, «Mañana.txt» se convierte en «MaÒana.txt». Aquí se lee lo que el propio archivo declara y los nombres salen bien.
Lo que no hace
No abre ZIP con contraseña: hace falta la clave para descomprimirlos, y esto ni la pide ni la guardaría. Se avisa al soltarlo, en lugar de dar un error que no explica nada.
Tampoco abre RAR ni 7z, que son formatos distintos y propietarios, ni los ZIP de más de 4 GB, que usan una variante del formato que el navegador no puede recorrer entera sin quedarse sin memoria. El límite está en 512 MB y se dice antes de empezar, no a mitad del proceso.
Y no comprime las fotos que lleva dentro. Si lo que necesitas es que las imágenes pesen menos, eso se hace con las imágenes antes de empaquetarlas, no con el paquete.
Todo ocurre en tu navegador. Un ZIP suele llevar dentro justo lo que uno no quiere repartir —copias de seguridad, documentación de un cliente, fotos de casa—, y aquí no sale de tu dispositivo.
Cómo usarlo en 3 pasos
- 1Elige tu herramientaBusca lo que necesitas hacer. Cada herramienta va directa al grano.
- 2Suelta el archivoArrástralo o búscalo en tu equipo. El trabajo lo hace tu propio navegador.
- 3Descarga el resultadoListo en segundos, sin marcas de agua y sin dejar rastro en ningún servidor.
Preguntas frecuentes
¿Se puede comprimir un ZIP que ya está comprimido?
A veces mucho y a veces nada, y depende de cómo se creara. Un ZIP hecho con el nivel más bajo o en modo «solo almacenar» —que es lo que hacen bastantes programas por defecto— adelgaza de verdad al recomprimirlo. Uno que ya se hizo al máximo no baja ni un byte, y entonces se dice claramente en lugar de devolver un archivo idéntico con otro nombre.
¿Por qué mi ZIP de fotos no baja nada?
Porque un JPEG, un PNG, un MP4 o un PDF ya vienen comprimidos de fábrica. La compresión funciona buscando repeticiones, y en esos formatos ya no queda ninguna: los bytes están todo lo apretados que pueden estar. Meterlos en un ZIP sirve para juntarlos en un solo envío, no para que pesen menos. Si lo que necesitas es que una foto pese menos, eso se hace con la foto, no con el paquete.
¿Qué es la carpeta __MACOSX que aparece al abrir un ZIP?
La mete macOS sola al comprimir, con una copia de los metadatos de cada archivo. En un Mac no se ve; en Windows aparece junto a tus carpetas y desconcierta a quien recibe el archivo. Además puede ocupar bastante: en un ZIP de muchas fotos pequeñas llega a ser una quinta parte del peso. Aquí se quita, y se dice cuánto ocupaba.
¿Se pierde algo al quitar esos archivos?
Nada que importe fuera del ordenador donde se creó el ZIP. Son caché de miniaturas, posiciones de iconos y metadatos propios del sistema. Tus archivos salen intactos: se extraen y se vuelven a empaquetar byte a byte, sin tocar su contenido. Si prefieres conservarlo todo, la casilla se desmarca.
¿Abre ZIP con contraseña?
No. Los ZIP cifrados necesitan la clave para descomprimirse y esto no la pide ni la guarda. Lo dice al soltarlo en vez de dar un error confuso. Tampoco abre RAR ni 7z, que son formatos distintos y propietarios.
¿Se sube el archivo a algún servidor?
No. Se abre, se recomprime y se descarga dentro de tu navegador. Un ZIP suele llevar dentro justo lo que uno no quiere repartir por ahí —copias de seguridad, documentación, fotos—, así que aquí no sale de tu dispositivo. Puedes comprobarlo con la pestaña de red abierta.