Dividir PDF
Separa un documento largo en varios archivos o extrae solo las páginas que te interesan.
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PDF · hasta 100 MB
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Dividir un PDF es quedarse con las páginas que interesan y descartar el resto. Suena a capricho hasta que te toca: la escritura de setenta páginas de la que solo hay que mandar tres, el informe del que quieres separar el anexo, o el libro escaneado del que necesitas un capítulo suelto.
Cuándo se necesita de verdad
- Enviar solo lo que piden. Un trámite suele pedir «la página de firmas» o «el apartado tercero», no el documento entero. Mandar setenta páginas cuando piden tres es una falta de respeto al tiempo de quien lo revisa, y además suele chocar con el límite de tamaño.
- Separar lo confidencial. Un expediente puede llevar datos que no corresponde compartir. Extraer solo las páginas pertinentes es más seguro que tachar.
- Trocear un escaneo largo. Cuando el escáner ha metido tres documentos distintos en un mismo archivo.
- Estudiar por partes. Sacar el tema que toca esta semana en lugar de cargar el temario completo en la tableta.
Cómo indicar las páginas
La notación es la misma que usa cualquier diálogo de impresión, y por eso resulta familiar: números sueltos separados por comas e intervalos con guion. 1-3, 7, 9-12significa exactamente lo que parece.
Mientras escribes, debajo del campo se te dice cuántas páginas van a quedar y cuáles son. Ese detalle evita el error más habitual, que es contar mal y darte cuenta después de haber enviado el archivo. Si escribes un número que no existe en el documento, simplemente se ignora: el resto de la selección sigue siendo válida.
Dividir no es recortar
Conviene distinguirlo de dos operaciones parecidas. Dividir selecciona páginas enteras. Recortar —que aquí no hacemos sobre PDF— cambiaría los márgenes dentro de cada página. Y eliminar páginas es la operación inversa a esta: en vez de decir qué te llevas, dices qué tiras. Usa la que te resulte más corta de escribir; el resultado es el mismo.
Qué se conserva
Las páginas se copian sin volver a procesarse. Eso significa que el texto sigue siendo seleccionable y buscable, las imágenes conservan su resolución original y no aparece ninguna pérdida de calidad. Los enlaces que apuntaban a páginas que ya no están dejan de funcionar, lógicamente, y el índice de marcadores del documento no se traslada.
Si el documento llevaba una firma digital, queda invalidada, como con cualquier otra edición. Es su función: detectar que el documento ya no es exactamente el que se firmó.
Sobre el peso del resultado
Bajará más o menos en proporción a las páginas que te lleves, pero no siempre de forma exacta. Un PDF comparte recursos entre páginas —fuentes, logotipos que se repiten— y esos recursos viajan con el trozo que extraes. Por eso un documento de tres páginas sacado de uno de setenta puede pesar algo más de lo que esperabas. Si necesitas ajustarlo a un límite concreto, pásalo después por la herramienta de comprimir.
Un truco para reordenar
La salida siempre va en orden ascendente, aunque escribas los números desordenados. Si lo que necesitas es reordenar de verdad —poner el anexo delante, por ejemplo— el camino es extraer cada bloque por separado y unirlos después en el orden que quieras. Son dos pasos, pero da un control total sobre el resultado.
Extraer para poder enviarlo
Un uso muy frecuente y poco obvio: los adjuntos de correo tienen un límite —25 MB en Gmail y en la mayoría de servicios— y un escaneado de sesenta páginas lo supera con facilidad.
Antes de comprimir el documento entero y perder calidad, pregúntate si quien lo recibe necesita las sesenta páginas. Muchas veces le bastan cinco: el contrato sin los anexos, las facturas de un trimestre, el capítulo que se está revisando. Extraer esas páginas deja un archivo pequeño sin tocar la calidad de ninguna, que es siempre mejor que comprimirlo todo.
Y cuando de verdad hacen falta las sesenta, el orden correcto es extraer primero lo imprescindible y, solo si aún pesa demasiado, pasarlo por comprimir PDF. Comprimir un documento que ya has aligerado quitando páginas obliga a apretar mucho menos.
Todo ocurre en tu navegador
Los documentos de los que se extraen páginas suelen ser justo los que no querrías subir a ningún sitio: contratos, escrituras, informes médicos. Aquí no hay subida. Tu navegador abre el PDF, construye uno nuevo con las páginas elegidas y te lo entrega. No queda ninguna copia en internet.
Cómo usarlo en 3 pasos
- 1Elige tu herramientaBusca lo que necesitas hacer. Cada herramienta va directa al grano.
- 2Suelta el archivoArrástralo o búscalo en tu equipo. El trabajo lo hace tu propio navegador.
- 3Descarga el resultadoListo en segundos, sin marcas de agua y sin dejar rastro en ningún servidor.
Preguntas frecuentes
¿Cómo escribo las páginas que quiero?
Con números y guiones: «1-3, 7, 9-12» conserva de la 1 a la 3, la 7, y de la 9 a la 12. Puedes separar con comas o con espacios, da igual. Debajo del campo te decimos cuántas páginas quedarán y cuáles, antes de generar nada.
¿Qué pasa si pongo un número que no existe?
Se ignora en silencio y el resto de la selección sigue valiendo. Nos parece más útil que rechazar toda la selección por un número de más, que suele ser una errata al teclear.
¿Se conserva la calidad de las páginas?
Íntegra. Las páginas se copian tal cual del documento original: no se recomprimen, así que el texto sigue siendo texto y las imágenes mantienen su resolución. El archivo resultante pesa proporcionalmente a las páginas que te llevas.
¿Puedo cambiar el orden de las páginas?
El orden de salida es siempre ascendente, aunque escribas «7, 1». Si necesitas reordenar páginas de verdad, extrae los trozos por separado y únelos después en el orden que quieras con la herramienta de unir PDF.
Me dice que el PDF está protegido.
Un PDF cifrado no se puede abrir sin su contraseña, y no te la pedimos a propósito. Ábrelo con tu lector, guarda una copia sin protección y trabaja sobre esa copia.
¿Sube mi documento a algún sitio?
No. Se abre y se reconstruye dentro de tu navegador. Nada viaja por internet, lo cual importa bastante cuando extraes páginas concretas de un contrato o de un expediente.