Generador de QR
Crea códigos QR para un enlace, tu wifi o tu carta y descárgalos en PNG o SVG.
Si escribes una dirección sin «https://» se la añadimos: sin ella el móvil la trata como texto suelto y no ofrece abrirla.
Aspecto y calidad
Hasta un 15%. La opción normal para pantalla y papel.
La norma pide cuatro módulos de zona en blanco. Por debajo de eso hay lectores que fallan, sobre todo si el código va pegado a un texto o a una foto.
Para imprimir, descarga el SVG: no pierde nitidez a ningún tamaño.
Rellena el formulario y el código aparecerá aquí
- Tus archivos no salen de tu dispositivo
- Gratis y sin registro
- Sin instalar nada
- Sin marcas de agua
Un código QR es un texto dibujado en cuadrados. Todo lo que puede hacer se reduce a eso: contiene una cadena de caracteres, y el móvil que lo lee decide qué ofrecer según cómo empiece esa cadena. Entender esto explica casi todas las dudas que surgen al generar uno.
Qué le puedes meter dentro
Los cinco formatos de esta herramienta cubren prácticamente todo lo que se usa:
- Enlace o texto. Si empieza por
https://, el móvil ofrece abrirlo. Si no, lo enseña como texto. Por eso, cuando escribes solo el dominio, se lo añadimos: sin el esquema no hay nada que abrir. - Wi-Fi. Una cadena con el nombre de la red, el tipo de seguridad y la contraseña. Android e iOS la reconocen y ofrecen conectarse sin teclear nada.
- Correo. Un
mailto:con asunto y texto ya escritos. Abre el cliente de correo con el mensaje redactado; enviarlo lo decide quien escanea. - Teléfono. Un
tel:que abre el marcador con el número puesto, o unSMSTO:que abre el mensaje. Ninguno de los dos llama solo. - Contacto. Una tarjeta vCard completa. Al escanearla, el móvil propone guardar el contacto con su nombre, empresa, teléfono y correo.
Estático frente a dinámico
Es la diferencia que más confusión genera y la que explica por qué hay servicios que cobran por esto. Los códigos de aquí son estáticos: el contenido está escrito en el dibujo. No hay servidor por medio, no caducan, no cuentan escaneos y nadie puede desactivarlos.
Un código dinámico guarda una dirección corta de la empresa que lo emite, y esa dirección redirige a donde tú digas en cada momento. Te permite cambiar el destino después de imprimir y ver estadísticas, a cambio de dos cosas: pagas una cuota, y el día que ese servicio cierre o te des de baja, todos tus códigos impresos dejan de funcionar a la vez.
Hay un punto medio que casi nadie explica y que suele ser la mejor opción: haz un código estático que apunte a una página tuya —tudominio.com/carta— y cambia ahí el contenido cuando quieras. Control total, sin cuota y sin depender de terceros.
El tamaño al imprimir
La regla que usan los fabricantes de lectores: el lado del código debe medir, como mínimo, una décima parte de la distancia desde la que se va a escanear. Un cartel que se lee a tres metros necesita un QR de 30 cm de lado. Una tarjeta de visita, que se lee a 20 cm, se apaña con 2 cm.
Y el margen no es decoración: la norma exige una zona en blanco de cuatro módulos alrededor. Es lo que permite al lector saber dónde acaba el código. Si lo pegas contra un texto o una foto, empiezan los fallos intermitentes.
Colores: menos libertad de la que parece
Un lector de QR no ve colores, ve claro y oscuro. Puedes poner el código de tu color corporativo siempre que quede claramente más oscuro que el fondo. Dos avisos que la herramienta te da sola:
- Invertido. Código claro sobre fondo oscuro parece muy moderno y falla en muchos lectores, que asumen módulos oscuros sobre claro.
- Poco contraste. Por debajo de 7:1 el código se lee unas veces sí y otras no, según la luz y la cámara. Es el peor escenario posible, porque en tu móvil funciona y en el del cliente no.
Corrección de errores y logotipos
Todo QR guarda información de sobra para reconstruirse si una parte se pierde. En nivel bajo aguanta perder un 7% del dibujo; en máximo, un 30%. Cuanto más alto el nivel, más denso el código para el mismo contenido.
Para pantalla y papel normal, el nivel medio va sobrado. Sube a alto o máximo si el código va en una etiqueta que se roza, en el exterior, o si vas a superponerle un logotipo. En ese último caso: nivel máximo, no tapes más del 20% de la superficie y deja el logo en el centro, nunca sobre los tres cuadrados grandes de las esquinas, que son los que orientan la lectura.
PNG o SVG
El PNG es una imagen de píxeles: perfecto para pantalla, para un correo o para redes. Elige un tamaño acorde a donde lo vayas a poner.
El SVG es vectorial: se puede ampliar a un cartel de dos metros sin que aparezca un solo borde dentado. Si el código va a imprenta, descarga el SVG y mándalo así; te ahorrará una conversación con el diseñador.
Pruébalo antes de imprimirlo
Suena obvio y se salta constantemente. Escanea el código con tu propio móvil, y si puedes con uno más: a veces la cámara de Android y la de iPhone no se comportan igual con colores justos. Un segundo de comprobación frente a mil folletos inservibles.
Todo ocurre en tu navegador
Esto importa especialmente aquí, porque en un QR de wifi va la contraseña de tu red y en uno de contacto van tus datos personales. El código se calcula dentro de tu dispositivo con una librería que se descarga a tu navegador: nada de lo que escribes se envía a ningún servidor ni queda registrado en ninguna parte.
Cómo usarlo en 3 pasos
- 1Elige tu herramientaBusca lo que necesitas hacer. Cada herramienta va directa al grano.
- 2Suelta el archivoArrástralo o búscalo en tu equipo. El trabajo lo hace tu propio navegador.
- 3Descarga el resultadoListo en segundos, sin marcas de agua y sin dejar rastro en ningún servidor.
Preguntas frecuentes
¿El código caduca o deja de funcionar?
No. Los códigos que genera esta página son estáticos: el contenido va escrito dentro del propio dibujo, así que funcionarán mientras exista lo que apuntan. Los que caducan son los QR «dinámicos» de servicios de pago, que en realidad apuntan a un redirector suyo.
¿Puedo cambiar la dirección después de imprimirlo?
No, y es la contrapartida de que no caduque. Si prevés que la dirección cambiará, apunta el QR a una página tuya que puedas modificar, y cambia ahí el destino.
¿Qué tamaño debe tener impreso?
La regla práctica: el lado del código, en centímetros, al menos la décima parte de la distancia de lectura. Para escanear a un metro, unos 10 cm. En una tarjeta de visita, 2 cm son suficientes porque se lee a 20 cm.
¿Por qué mi código no se lee?
Casi siempre por una de tres: poco contraste entre módulos y fondo, falta de margen blanco alrededor, o el código impreso demasiado pequeño para la distancia. Los colores invertidos —código claro sobre fondo oscuro— fallan en muchos lectores.
¿Para qué sirve la corrección de errores?
Un QR guarda información redundante y sigue leyéndose aunque una parte esté dañada o tapada. En nivel bajo aguanta un 7%; en máximo, un 30%. Subirlo hace el código más denso, así que solo conviene si va a sufrir: etiquetas, exteriores, o un logotipo encima.
¿Puedo poner mi logotipo en el centro?
Sí, en un editor de imagen, sobre el PNG o el SVG que descargues. Usa corrección máxima y no tapes más de un 20% del código. Y compruébalo escaneando antes de mandarlo a imprenta.
¿Se guarda lo que escribo?
No. El código se calcula en tu navegador. Ni la contraseña del wifi, ni los datos de contacto, ni la dirección salen de tu dispositivo.