Saltar al contenido

Cronómetro

Cuenta hacia delante con centésimas y marca vueltas sin parar el reloj.

0:00,00

La cuenta sale de restar dos horas del reloj del sistema, así que no se desfasa aunque cambies de pestaña o bloquees la pantalla un rato.

Un cronómetro cuenta hacia delante y no sabe cuándo va a parar. Esa es toda la diferencia con un temporizador, y es también la razón de que tenga botón de vuelta: cuando no sabes cuánto va a durar algo, lo interesante suele ser cómo se reparte por dentro.

Parciales y acumulados

Cada vez que pulsas «Vuelta» se guarda una fila con dos números que la gente confunde a menudo. El parcial es lo que ha durado ese tramo concreto, desde la vuelta anterior hasta ahora. El acumulado es el total desde que arrancaste. En una serie de cuatro repeticiones, los parciales te dicen si estás aguantando el ritmo o cayéndote; el acumulado, cuánto llevas.

A partir de la segunda vuelta se marcan sola la más rápida y la más lenta. Es lo primero que busca cualquiera al mirar una lista de tiempos y ahorra compararlos a ojo, que con centésimas es sorprendentemente incómodo.

Por qué no se retrasa

La forma ingenua de hacer un cronómetro es tener una variable y sumarle el tiempo que ha pasado cada vez que el navegador nos deja ejecutar algo. Funciona hasta que cambias de pestaña: entonces el navegador reduce esas llamadas a una por minuto para ahorrar batería, y el cronómetro se queda tan atrás que deja de servir.

Aquí se guarda el instante del arranque y la cifra se calcula restando ese instante de la hora actual. El repintado cada cincuenta milisegundos solo sirve para que las centésimas se muevan de forma creíble; si el navegador se salta cien repintados, la cuenta no se entera, porque nunca dependió de ellos.

Hasta dónde llega la precisión

Las centésimas que ves son reales, pero conviene saber de qué están hechas. Entre que levantas el dedo del ratón y el navegador nos avisa pasan unos milisegundos, y entre que nosotros calculamos y la pantalla lo dibuja, unos cuantos más. En total, un margen de unas pocas centésimas que además depende de tu equipo.

Para entrenar, cocinar, estudiar o repartir el tiempo de una reunión, eso es irrelevante. Para cronometrar una competición oficial no basta ninguna web, ni esta ni las demás: ahí se usan células fotoeléctricas y hardware dedicado precisamente porque el dedo humano y el software de propósito general no dan esa precisión.

Usos que no son deporte

Es la herramienta que uno abre para saber cuánto tarda de verdad en hacer algo, y la respuesta casi nunca coincide con lo que uno creía. Cuánto se tarda en contestar el correo de la mañana, cuánto dura realmente esa reunión «de quince minutos», cuánto lleva una tarea que siempre se pospone. Cronometrarla una vez suele bastar para dejar de temerla o para dejar de subestimarla.

También funciona muy bien para ensayar una presentación con un límite: marca una vuelta al terminar cada bloque y sabrás exactamente en cuál te estás pasando.

Cronómetro o temporizador

Se confunden porque los dos cuentan tiempo, pero responden a preguntas opuestas. El temporizador contesta «avísame dentro de X»: sabes cuánto quieres esperar y quieres que te interrumpa. El cronómetro contesta «cuánto ha durado esto»: no sabes el final y lo que te interesa es la medida.

Una pista rápida: si vas a irte a hacer otra cosa mientras tanto, quieres un temporizador. Si vas a estar pendiente de lo que estás midiendo, quieres un cronómetro.

Nada se guarda

Al cerrar la pestaña desaparecen tanto el tiempo como la tabla de vueltas. No hay cuenta, no hay historial y no hay nada viajando a ningún servidor: todo el cálculo ocurre en tu dispositivo. Si necesitas conservar unos tiempos, cópialos antes de cerrar, porque no habrá forma de recuperarlos después.

Cómo usarlo en 3 pasos

  1. 1Elige tu herramientaBusca lo que necesitas hacer. Cada herramienta va directa al grano.
  2. 2Suelta el archivoArrástralo o búscalo en tu equipo. El trabajo lo hace tu propio navegador.
  3. 3Descarga el resultadoListo en segundos, sin marcas de agua y sin dejar rastro en ningún servidor.

Preguntas frecuentes

¿Se desfasa si cambio de pestaña?

No. El tiempo sale de restar dos lecturas del reloj del sistema, no de ir sumando de cincuenta en cincuenta milisegundos. Aunque el navegador deje de repintar la pestaña mientras miras otra cosa, al volver la cifra es la correcta.

¿Para qué sirve el botón de vuelta?

Para marcar un punto sin parar el reloj. Cada vuelta guarda dos cosas: el parcial —lo que ha durado ese tramo— y el acumulado desde el principio. Es como funciona un cronómetro de atletismo, y sirve igual para series de entrenamiento que para cronometrar los turnos de una reunión.

¿Qué son «la más rápida» y «la más lenta»?

A partir de dos vueltas se marcan sola la mejor y la peor comparando los parciales. Es la información que uno busca de verdad al mirar una tabla de tiempos, y verla resaltada ahorra ir comparando cifras a ojo.

¿Cuánta precisión tiene?

Muestra centésimas y esa es una medida honesta para lo que puede hacer una web: entre que pulsas y el navegador registra el evento hay unos milisegundos de margen. Para deporte amateur, cocina, estudio o una presentación sobra; para cronometraje oficial hace falta hardware, no un botón.

¿Puedo continuar después de parar?

Sí. «Parar» congela la cifra y «Continuar» sigue desde donde estaba, conservando las vueltas. Solo «Reiniciar» lo pone todo a cero.

¿Se guarda algo al cerrar?

No. Ni los tiempos ni las vueltas se guardan en ningún sitio, ni en tu navegador ni en un servidor. Si necesitas conservar una tabla de vueltas, cópiala antes de cerrar.