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Comprimir PDF

Reduce el peso de un PDF hasta el tamaño exacto que te pida el trámite, sin que se vuelva ilegible.

Arrastra tu archivo aquí

o pulsa el botón para buscarlo en tu equipo

PDF · hasta 100 MB

Comprimir un PDF es reducir cuánto ocupa el archivo sin cambiar lo que dice. En España el motivo suele ser siempre el mismo y es muy concreto: la sede electrónica, la bolsa de empleo o el formulario de la oposición ponen un tope —100 kB, 2 MB, 5 MB— y rechazan el archivo sin más explicación si te pasas.

Por qué pesa tanto tu PDF

Casi siempre por las imágenes. Un PDF hecho con Word que solo lleva texto ocupa unos pocos cientos de kilobytes aunque tenga cincuenta páginas, porque por dentro no hay más que unas fuentes y unas instrucciones de dibujo.

En cambio, un documento escaneado no contiene texto: contiene fotografías de páginas. Y los escáneres, por defecto, guardan a 300 o 600 puntos por pulgada, que es la resolución que hace falta para imprimir en imprenta, no para que alguien mire el documento en una pantalla o lo imprima en su oficina. De ahí que un contrato de diez páginas escaneado se plante en 20 MB con total naturalidad.

Las dos formas de comprimir, y cuándo usar cada una

Optimizar reescribe la estructura interna del documento y le quita los metadatos —autor, programa que lo generó, historial—. No toca el contenido: el texto sigue siendo texto, se puede seguir buscando, copiando y leyendo con un lector de pantalla. El ahorro es modesto y depende de lo bien o mal generado que estuviera el original.

Reducir al máximo hace algo más drástico: dibuja cada página, la guarda como imagen JPEG a la resolución que elijas y monta un PDF nuevo con esas imágenes. Es lo que consigue pasar de megabytes a kilobytes. A cambio, el texto deja de ser texto.

La regla práctica es sencilla: si tu PDF es un escaneo, reduce al máximo sin pensarlo, porque sus páginas ya eran imágenes y no pierdes nada aprovechable. Si tu PDF tiene texto de verdad, empieza por optimizar, y solo rasterízalo si el trámite no te deja otra salida. La herramienta analiza tu documento al soltarlo y te dice cuál de los dos casos es el tuyo.

Lo que se pierde al rasterizar

Conviene saberlo antes de pulsar el botón, porque no tiene vuelta atrás sobre el archivo resultante:

  • El texto ya no se puede buscar ni copiar.
  • Un lector de pantalla no puede leerlo, así que deja de ser accesible.
  • Los enlaces y los formularios rellenables dejan de funcionar.
  • Al ampliar mucho, las letras se ven algo blandas en lugar de nítidas.

Por eso conviene guardar siempre el original. Comprime sobre una copia y envía la copia.

Cuando el trámite pide un tamaño exacto

Si eliges un peso máximo, la herramienta no aplica una calidad fija y cruza los dedos: prueba un ajuste, mide cuánto ha ocupado el resultado y va bajando por una escalera de resoluciones y calidades hasta que el documento entra en el límite. Se queda en el primer escalón que cabe, no en el más agresivo, para que la calidad sea la mejor posible dentro de tu límite.

Si ni con el ajuste más bajo cabe, te lo decimos. Es información útil: significa que ese documento no va a entrar por las buenas y que toca dividirlo y enviarlo por partes.

Trucos para bajar todavía más

  • Escanea en blanco y negro o en escala de grises si el documento no tiene color. Un escaneo en color de un folio con texto negro pesa el triple sin aportar nada.
  • Quita las páginas que no hacen falta antes de comprimir. La portada en blanco y la hoja de instrucciones también ocupan.
  • Une primero y comprime después si vas a juntar varios documentos: así el ajuste se aplica una sola vez y de forma uniforme.
  • Comprime siempre desde el original. Comprimir algo ya comprimido acumula defectos y el resultado empeora rápido.

Tu documento no sale de tu dispositivo

Esta herramienta no tiene servidor de subida. El navegador abre el PDF, dibuja sus páginas, las vuelve a codificar y construye el documento nuevo con sus propias capacidades. No hay copia en internet, ni siquiera temporal. Puedes cortar la conexión después de que cargue la página y la compresión seguirá funcionando.

Cómo usarlo en 3 pasos

  1. 1Elige tu herramientaBusca lo que necesitas hacer. Cada herramienta va directa al grano.
  2. 2Suelta el archivoArrástralo o búscalo en tu equipo. El trabajo lo hace tu propio navegador.
  3. 3Descarga el resultadoListo en segundos, sin marcas de agua y sin dejar rastro en ningún servidor.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto puede bajar mi PDF?

Depende mucho de qué hay dentro. Un documento escaneado suele pasar de varios megabytes a unos pocos cientos de kilobytes sin que se note apenas, porque los escáneres guardan las páginas con muchísima más resolución de la que hace falta. Un PDF generado desde Word con solo texto ya venía ligero y bajará poco: ahí lo que ocupa es la estructura, no las imágenes.

¿Qué diferencia hay entre «Optimizar» y «Reducir al máximo»?

Optimizar reescribe el documento y le quita los metadatos, sin tocar el contenido: el texto sigue siendo texto y se puede seguir buscando y copiando. Reducir al máximo convierte cada página en una imagen y vuelve a montar el PDF con ellas: baja muchísimo el peso, pero el texto deja de ser texto.

¿Por qué mi PDF de texto casi no baja al optimizar?

Porque no había nada que quitar. Un PDF de texto puro ya es un formato eficiente: unas cuantas fuentes y unas instrucciones de dibujo. Si ese documento te pesa demasiado, casi siempre es porque lleva una imagen o un logotipo enorme incrustado, y entonces la única salida es reducir al máximo.

Necesito exactamente menos de 100 kB para un trámite, ¿lo consigue?

Para eso está la opción de peso máximo: probamos calidades cada vez menores hasta que el documento entre en el límite que has pedido. Si ni con la más baja cabe, te lo decimos claramente en vez de darte un archivo que no te van a aceptar. En ese caso lo práctico es dividir el PDF y subirlo por partes.

¿Se puede leer con un lector de pantalla después de comprimir?

Si usas Optimizar, sí: el documento no cambia. Si usas Reducir al máximo, no, porque las páginas pasan a ser imágenes y ya no hay texto que leer. Es un motivo de peso para no rasterizar documentos que vayan a leer otras personas.

Mi PDF está protegido con contraseña y da error.

Un PDF cifrado no se puede abrir sin su contraseña, y no te la pedimos a propósito: no queremos que escribas contraseñas en una web y, como todo ocurre en tu navegador, tampoco tendríamos dónde guardarla. Ábrelo con tu lector, guarda una copia sin protección y comprime esa.

¿Sube mi documento a algún servidor?

No. El PDF se abre, se procesa y se vuelve a construir dentro de tu navegador. Nunca viaja por internet. Importa especialmente aquí, porque los documentos que la gente comprime suelen ser nóminas, contratos o documentación médica.