Calcular el hash de un archivo
MD5, SHA-1, SHA-256 y CRC32 de cualquier archivo, para comprobar que una descarga llegó entera y sin tocar.
Arrastra tu archivo aquí
o pulsa el botón para buscarlo en tu equipo
cualquier archivo, hasta 4 GB · hasta 4,0 GB
- Tus archivos no salen de tu dispositivo
- Gratis y sin registro
- Sin instalar nada
- Sin marcas de agua
Un hash es la huella dactilar de un archivo: un código corto —siempre del mismo largo, mida el archivo un kilobyte o cuarenta gigas— que se calcula a partir de todos sus bytes. Si cambia uno solo, aunque sea un punto por una coma dentro de un documento, el código resultante no se parece en nada al anterior. Esa es toda la gracia, y de ahí salen sus dos usos: comprobar que una copia es fiel y comprobar que un archivo es el que dice ser.
El momento en el que hace falta
Casi siempre es el mismo. Has descargado una imagen de Windows, una distribución de Linux, el instalador de un programa o una copia de seguridad grande, y debajo del botón de descarga hay una línea de sesenta y cuatro caracteres con la etiqueta SHA-256. Esa línea está ahí precisamente para esto: para que puedas calcular el código de lo que se ha bajado a tu disco y comprobar que coincide con el que publicó quien lo hizo.
Si coincide, tienes dos certezas: la descarga llegó completa y nadie ha tocado el archivo por el camino. Si no coincide, tienes una sospecha que merece cinco minutos: lo más probable es que la conexión se cortara, pero no es imposible que hayas bajado el archivo de un espejo que no era el bueno.
Los cuatro que calculamos, y para qué es cada uno
SHA-256 es el que se usa hoy y el único de los cuatro que se considera seguro. Es el que publican las distribuciones de Linux, el que valida las actualizaciones de casi todos los sistemas operativos y el que hay debajo de Bitcoin. Si tienes que elegir, es este.
MD5 sigue siendo el más común en páginas de descarga antiguas y en el mundo de los servidores, por pura inercia: es rápido y lleva ahí desde 1991. Está criptográficamente roto —se sabe fabricar dos archivos distintos con el mismo MD5— pero sigue valiendo perfectamente para lo que la mayoría lo usa, que es detectar una descarga incompleta.
SHA-1 está en la misma situación: aún aparece en repositorios de código y en firmas antiguas, aunque Google demostró en 2017 que se pueden construir dos PDF distintos con el mismo SHA-1. CRC32 es otra cosa: no es un hash criptográfico sino un detector de errores de transmisión, el que llevan dentro los ZIP y los PNG para saber si un bloque llegó bien. Se calcula en un suspiro y no protege de nada intencionado.
Cómo funciona esto sin subir el archivo
Los cuatro algoritmos están escritos dentro de esta página y se ejecutan en tu navegador. El archivo se lee del disco en trozos de cuatro megabytes y cada trozo se va incorporando al cálculo, así que la memoria que hace falta no depende del tamaño: un archivo de cuatro gigas se procesa igual que uno de cuatro megas, solo que tarda más en leerse.
Los cuatro se calculan en la misma pasada. Podríamos haber usado el motor criptográfico que el navegador ya trae, pero exige el archivo entero en memoria de golpe, lo que descarta cualquier archivo grande, y además no incluye MD5 ni CRC32 —el primero por considerarse obsoleto y el segundo por no ser criptográfico—, que son justo los dos que más aparecen en las páginas de descarga.
Comparar sin mirar carácter a carácter
Cotejar dos códigos de sesenta y cuatro caracteres a ojo es la mejor forma de dar por bueno uno que no lo era. Por eso hay una casilla debajo del resultado: pega ahí el hash que te han dado, sin preocuparte por mayúsculas ni espacios, y te decimos si coincide con alguno de los cuatro y con cuál. También sirve para comparar dos archivos entre sí: calcula el de uno, cópialo, suelta el otro y pégalo.
Lo que un hash no te dice
Que un archivo tenga el hash correcto significa que es idéntico a aquel con el que lo comparas. No significa que sea seguro. Si el código lo has sacado de la misma web desde la que descargaste, y esa web estaba comprometida, ambos serán falsos y coincidirán tan contentos. El hash protege el trayecto entre el editor y tú, no la honradez del editor.
Tampoco dice nada del contenido: dos fotos visualmente idénticas guardadas por dos programas distintos tendrán hashes completamente diferentes, porque los bytes lo son. Para eso hacen falta otras herramientas. El hash responde a una pregunta muy concreta, y la responde con una certeza que casi ninguna otra comprobación alcanza.
Cómo usarlo en 3 pasos
- 1Elige tu herramientaBusca lo que necesitas hacer. Cada herramienta va directa al grano.
- 2Suelta el archivoArrástralo o búscalo en tu equipo. El trabajo lo hace tu propio navegador.
- 3Descarga el resultadoListo en segundos, sin marcas de agua y sin dejar rastro en ningún servidor.
Preguntas frecuentes
¿Para qué sirve exactamente el hash de un archivo?
Para responder a una sola pregunta: ¿es este archivo exactamente el mismo que aquel? El hash es un resumen de longitud fija que cambia por completo si cambia un solo byte del original. Sirve para comprobar que una descarga de 4 GB no se cortó a la mitad, que la ISO que te has bajado es la que publicó el fabricante y no una versión con sorpresa dentro, o que dos copias de la misma carpeta son idénticas sin abrirlas.
¿Cuál elijo: MD5, SHA-1, SHA-256 o CRC32?
El que te hayan dado. Si la página de descarga publica un SHA-256, compara el SHA-256. Si vas a elegir tú, SHA-256 es el único de los cuatro que sigue siendo seguro: MD5 y SHA-1 están rotos para uso criptográfico y CRC32 nunca lo fue. Para detectar una descarga corrupta valen los cuatro; para detectar una manipulación deliberada, solo SHA-256.
¿Qué significa que MD5 y SHA-1 «están rotos»?
Que se sabe fabricar dos archivos distintos con el mismo hash. En 2004 se publicó la primera colisión de MD5 y en 2017 Google construyó dos PDF distintos con el mismo SHA-1. Eso no los invalida para comprobar que una descarga no se cortó —una corrupción accidental nunca acertará el hash— pero sí para confiar en que nadie ha cambiado el archivo a propósito.
¿Se sube mi archivo para calcularlo?
No. Los cuatro algoritmos están escritos en la propia página y trabajan sobre el archivo leyéndolo por bloques desde tu disco. Puedes desconectar la red antes de soltar el archivo y verás que sigue funcionando igual. Es lo que hace que puedas comprobar el hash de un backup o de un documento confidencial sin que salga de tu equipo.
¿Por qué mi archivo de 3 GB tarda un rato?
Porque hay que leerlo entero: no existe forma de resumir un archivo sin mirarlo todo. Lo leemos en trozos de cuatro megas y calculamos los cuatro hashes en la misma pasada, que es lo que evita recorrer el disco cuatro veces. La barra de avance va marcando lo que queda.
¿Por qué mi hash sale distinto al de la web de descarga?
Las tres causas habituales, por orden de frecuencia: la descarga se cortó y el archivo está incompleto —compara el tamaño en bytes—, has descargado otra versión o variante del mismo programa, o has copiado el hash con algún carácter de más. Solo cuando el tamaño coincide exactamente y el hash no, hay motivo real para desconfiar del archivo.
¿Vale para comparar dos archivos entre sí?
Sí, y es una de las formas más rápidas de hacerlo. Calcula el hash de uno, cópialo, calcula el del otro y pégalo en la casilla de comparación. Si el algoritmo coincide, los archivos son idénticos byte a byte, aunque tengan nombres o fechas distintas.