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Leer código QR

Descubre qué esconde un código QR antes de abrirlo, desde una imagen o con la cámara.

Arrastra tu archivo aquí

o pulsa el botón para buscarlo en tu equipo

PNG, JPG, WebP o GIF · hasta 20 MB

La imagen se analiza en tu navegador y no se sube a ningún sitio. Si lo que quieres es crear un código, esa es la otra mitad.

Un código QR no es más que texto guardado en forma de cuadrados blancos y negros. Todo lo demás —que abra una web, que conecte el móvil al wifi o que guarde un contacto— lo decide quien lo lee, no el código. Por eso tiene sentido leerlo primero y actuar después, que es lo que hace esta página: te enseña qué pone dentro y te deja decidir.

Dos formas de leerlo

Si tienes el código en una imagen —una captura, un PDF exportado a foto, el archivo que te mandaron por correo— arrástralo a la zona superior. Si lo tienes delante, en un cartel o en una pantalla, pulsa «Usar la cámara»: se abre la cámara trasera del móvil y el código se detecta solo en cuanto entra en el recuadro. En los dos casos el trabajo lo hace tu navegador y nada viaja por la red.

La lectura desde imagen resuelve un caso que la cámara no cubre: los códigos que ya están dentro de tu ordenador. Fotografiar la pantalla con el móvil para leer un QR que ves en el propio monitor es una escena absurda y frecuente. Si te llega una factura con un QR, guarda la captura y suéltala aquí.

Qué se puede encontrar dentro

La mayoría de los códigos llevan una dirección web, y esos son los que conviene mirar con atención. Pero hay más formatos, y cada uno se comporta distinto en el móvil:

  • Enlace: una dirección http o https. Es el caso más común y el más aprovechado por el fraude.
  • Red wifi: nombre de red, tipo de cifrado y contraseña. Aquí te separamos los campos, así que también sirve para recuperar la clave de tu propio router si tienes el QR pegado detrás.
  • Contacto: una vCard con nombre, teléfono y correo, el formato de las tarjetas de visita digitales.
  • Evento: una cita con fecha y lugar, lista para añadir al calendario.
  • Teléfono, SMS o correo: prefijos tel:, smsto: y mailto: que preparan un mensaje sin enviarlo.
  • Texto suelto: un número de serie, un identificador de inventario, una referencia de envío. Muchísimos QR industriales son solo eso.

El fraude del QR pegado encima

Se le llama quishing y funciona porque el ojo humano no puede leer un QR. En un parquímetro, en una terraza o en un cartel de una plaza, basta con imprimir una pegatina y colocarla sobre el código original. Quien lo escanea llega a una web que imita a la verdadera y termina metiendo la tarjeta. Ninguna de las partes implicadas se entera hasta que llega el cargo.

Con el texto delante, la comprobación es de tres segundos: mira el dominio, el trozo que va justo antes de la primera barra. Si esperas el ayuntamiento de tu ciudad y aparece un acortador, un dominio con guiones raros o algo terminado en un país que no viene a cuento, no entres. Y desconfía siempre de un QR que pida datos de pago o credenciales nada más abrirlo.

Por qué a veces no se lee

El sistema de corrección de errores del QR es bueno: dependiendo del nivel con el que se generó, tolera perder entre un 7 % y un 30 % de la superficie. Por eso funcionan los códigos con un logotipo en el centro. Lo que no perdona es el desenfoque, porque emborrona los límites entre módulos, ni la falta de la zona de silencio, ese margen claro que rodea el cuadrado y que le dice al lector dónde empieza el código.

Si tu imagen falla, recórtala dejando el código con un margen generoso, sube el brillo si está oscura y evita las fotos en ángulo muy cerrado. Con la cámara, acércate hasta que el código llene la mayor parte del recuadro y espera un segundo a que el enfoque se estabilice.

Qué hacemos con lo que encontramos

Además de enseñarte el texto tal cual, te ofrecemos la acción que corresponda: abrir el enlace en una pestaña nueva, preparar el correo, marcar el teléfono o, en el caso del wifi, separar el nombre de la red de su contraseña para que puedas copiarla. Y siempre queda el botón de copiar el contenido en crudo, que es lo que necesitas cuando el código guarda una referencia, un número de seguimiento o un identificador de inventario.

Cómo usarlo en 3 pasos

  1. 1Elige tu herramientaBusca lo que necesitas hacer. Cada herramienta va directa al grano.
  2. 2Suelta el archivoArrástralo o búscalo en tu equipo. El trabajo lo hace tu propio navegador.
  3. 3Descarga el resultadoListo en segundos, sin marcas de agua y sin dejar rastro en ningún servidor.

Preguntas frecuentes

¿La imagen del código se sube a algún servidor?

No. La foto se dibuja en un lienzo dentro de tu navegador y el descifrado del código ocurre ahí mismo. Ni la imagen ni el contenido del QR salen de tu dispositivo, y por eso puedes leer sin miedo un código que lleve la contraseña del wifi de casa.

¿Puedo usar la cámara del móvil?

Sí. El botón «Usar la cámara» pide permiso y abre la cámara trasera; el código se detecta solo, sin pulsar nada. El navegador exige conexión segura (https) para dar acceso a la cámara, así que en el sitio publicado funciona y en una copia local abierta con doble clic no.

¿Por qué no reconoce mi código?

Casi siempre por tres motivos: la foto está movida, el código sale demasiado pequeño dentro de la imagen o falta el margen blanco alrededor. Recorta la imagen dejando el cuadrado del código con un poco de borde y vuelve a probarlo. Si el código está impreso sobre una foto de fondo con poco contraste, puede que no haya nada que hacer.

¿Lee códigos de barras normales?

No. Esta herramienta lee códigos QR, que son los cuadrados con tres esquinas marcadas. Los códigos de barras lineales de los productos (EAN, UPC, Code 128) usan otro sistema de codificación y necesitan otro decodificador.

¿Qué significa que el QR sea de tipo «wifi» o «vCard»?

Un QR solo guarda texto, pero hay formatos acordados para que el móvil sepa qué hacer con él. «WIFI:» describe una red, «BEGIN:VCARD» un contacto y «BEGIN:VEVENT» una cita de calendario. Cuando reconocemos uno de esos formatos te enseñamos los campos por separado además del texto en crudo.

¿Es peligroso escanear un QR de la calle?

Puede serlo, y por eso aquí ves la dirección antes de abrirla. El fraude habitual consiste en pegar una pegatina con otro QR encima del legítimo, en un parquímetro o en la carta de un bar, para llevarte a una web que imita la real y pide una tarjeta. Leer primero y decidir después es exactamente la precaución que hace falta.