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Tapar datos de una imagen

Pixela, difumina o tapa con una barra negra lo que no debe salir en una foto o captura.

Arrastra tu archivo aquí

o pulsa el botón para buscarlo en tu equipo

JPG, PNG, HEIC, WebP o AVIF · hasta 50 MB

Hay una escena que se repite: alguien tiene que enviar la foto de un documento, de un justificante o de una pantalla, y en esa imagen aparecen datos que no tienen por qué viajar con ella. Un número de cuenta, una dirección, la cara de otra persona, un número de teléfono en una captura de conversación.

Tapar no es lo mismo que ocultar

El error clásico es dibujar un rectángulo negro encima con un editor y guardar el documento en un formato que conserve las capas, o exportar un PDF con la caja puesta sobre un texto que sigue estando debajo. Se puede seleccionar, copiar y leer. Ha pasado en filtraciones judiciales, en informes de empresas y en documentos oficiales de medio mundo.

Aquí no puede ocurrir, porque el resultado es una imagen nueva: no hay capas, no hay texto seleccionable y la zona tapada se calcula sobre los píxeles finales. Lo que descargas es lo único que existe.

Los tres modos, de más a menos seguro

La barra negra sustituye la zona por un rectángulo liso. No queda nada debajo, así que es imposible recuperar información. Es fea y es la correcta cuando lo que tapas es un dato que no debe leerse jamás.

El pixelado reduce la zona a unos pocos cuadros y la vuelve a ampliar. Con intensidad alta —de 5 para arriba— cada cuadro es el promedio de tantos píxeles originales que no hay forma de deshacerlo. Con intensidad baja, en cambio, sobre un texto corto y conocido de antemano se puede probar cada posibilidad, pixelarla igual y comparar hasta encontrar la que coincide. De ahí las noticias sobre pixelados «rotos».

El difuminado es el que mejor queda en una foto y el que menos protege: un desenfoque conserva bordes y tonos, y de ahí sale bastante más de lo que parece. Úsalo para difuminar caras de fondo, no para tapar una cifra.

Cómo se marca

Arrastra el dedo o el ratón sobre la imagen y aparece un recuadro. Repite por cada cosa que haya que tapar; los recuadros se pueden mover arrastrándolos y quitar de uno en uno. Cuando estén todos, elige el modo y pulsa el botón: se aplican de golpe sobre la imagen original a tamaño completo, no sobre la vista previa reducida que ves en pantalla.

Dos cosas que conviene no olvidar

La primera: revisa la imagen entera antes de enviarla, no solo la parte que te preocupaba. En las capturas de pantalla se cuelan barras de notificaciones con nombres, pestañas del navegador con direcciones y reflejos con información. Es donde se escapan casi todos los datos.

La segunda: los metadatos. Una foto hecha con el móvil lleva dentro la fecha, el modelo del teléfono y, muchas veces, las coordenadas del sitio donde se hizo. Tapar la cara de alguien y enviar la foto con la ubicación exacta intacta deja el trabajo a medias. Como esta herramienta redibuja la imagen, el archivo que descargas sale sin los metadatos del original, que es un efecto secundario bastante útil.

Para qué lo usa la gente

Para enviar el justificante de una transferencia sin el número de cuenta completo. Para mandar la captura de una conversación sin el teléfono ni el nombre del otro. Para publicar la foto de un contrato con las cláusulas visibles y las firmas tapadas. Para subir a un foro el pantallazo de un error sin la ruta del ordenador, el correo de la sesión o el nombre del cliente. Y para difuminar las caras de la gente que sale de fondo en una foto que va a una red social.

Todos tienen algo en común: el documento hay que entregarlo, pero completo no. Ese es exactamente el hueco que cubre esta página, y por eso el proceso ocurre entero en tu equipo: sería absurdo subir a un servidor cualquiera justo la imagen que estás intentando recortar de información.

Sobre el formato de salida

Para una captura con texto, elige PNG: el JPG ensucia los bordes de las letras y deja la imagen con un halo gris alrededor de cada carácter. Para una foto normal, JPG está bien y pesa mucho menos. En los dos casos el resultado sale con las zonas ya destruidas, así que da igual dónde acabe el archivo después.

Cómo usarlo en 3 pasos

  1. 1Elige tu herramientaBusca lo que necesitas hacer. Cada herramienta va directa al grano.
  2. 2Suelta el archivoArrástralo o búscalo en tu equipo. El trabajo lo hace tu propio navegador.
  3. 3Descarga el resultadoListo en segundos, sin marcas de agua y sin dejar rastro en ningún servidor.

Preguntas frecuentes

¿La foto se sube a algún servidor?

No, y aquí importa más que en ninguna otra herramienta: estás tapando datos precisamente porque no quieres que circulen. Todo ocurre en tu navegador y la imagen no sale de tu dispositivo en ningún momento.

¿Se puede recuperar lo que he tapado?

De la imagen que descargas, no. No pintamos un rectángulo encima: reducimos esa zona a unos pocos píxeles y la volvemos a ampliar, así que la información se pierde de verdad. La barra negra es todavía más contundente porque sustituye la zona entera.

Entonces, ¿por qué se ven noticias de pixelados «descifrados»?

Porque un pixelado suave sobre un texto corto y previsible —una matrícula, un número de cuatro cifras— deja pistas suficientes para probar todas las combinaciones y comparar. Se resuelve subiendo la intensidad: con cuadros grandes no queda señal que comparar. Por debajo de 5 te avisamos.

¿Y el difuminado?

Es el más bonito y el menos seguro de los tres. Un desenfoque conserva mucha más estructura que un pixelado equivalente. Para una cara de fondo en una foto sirve; para un dato que no debe leerse, elige barra negra o pixelado fuerte.

¿Cuántas zonas puedo tapar?

Las que quieras. Arrastra un recuadro por cada cosa, muévelos si te has pasado y quítalos uno a uno o todos de golpe. Se aplican todos a la vez al pulsar el botón.

¿Funciona sin ratón?

Sí. El botón «Añadir una zona en el centro» crea un recuadro, y desde el teclado las flechas lo mueven, Mayúsculas con flecha le cambia el tamaño y Supr lo borra.