Recortar imagen
Encuadra la parte que te interesa y ajusta la proporción exacta que pide cada red social.
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o pulsa el botón para buscarlo en tu equipo
JPG, PNG, HEIC, WebP o AVIF · hasta 50 MB
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- Sin marcas de agua
Recortar es decidir qué parte de una imagen se queda y cuál sobra. Suena obvio, pero es la edición que más cambia el resultado final de una foto: encuadrar bien elimina lo que distrae, endereza la composición y hace que el asunto principal ocupe el sitio que le corresponde. Y a diferencia de casi todo lo demás, recortar no pierde nada de calidad en lo que conservas.
Recortar no es lo mismo que redimensionar
Es la confusión más común y conviene tenerla clara desde el principio, porque llevan a resultados muy distintos:
- Recortar quita zonas de la imagen. Lo que queda dentro del recuadro sigue con la misma nitidez que tenía; simplemente hay menos imagen.
- Redimensionar conserva toda la imagen pero cambia cuántos píxeles la forman. Nada desaparece, todo se hace más grande o más pequeño.
Cuando necesitas que una foto vertical quepa en un espacio apaisado, la secuencia correcta es recortar hasta conseguir la proporción y redimensionar después hasta la medida exacta. Lo que nunca hay que hacer es estirar: las caras se deforman de inmediato y se nota.
La proporción es lo que de verdad piden las plataformas
Instagram, YouTube o LinkedIn no te piden un tamaño exacto en píxeles: te piden una forma. Si subes una imagen con la proporción equivocada, la plataforma la recorta por su cuenta y casi siempre por el centro, que es justo donde no suele estar lo importante.
- 1:1 — el cuadrado clásico del feed y de las fotos de perfil.
- 4:5 — el vertical que más espacio ocupa en el feed de Instagram.
- 9:16 — pantalla completa vertical: historias, reels y shorts.
- 16:9 — el apaisado de vídeo y de portadas de YouTube.
- 3:2 — la proporción histórica de la fotografía de 35 mm.
Recortar tú mismo con la proporción correcta significa que eres tú quien decide qué se ve, no un algoritmo.
Cómo encuadrar sin complicarte
La regla que mejor funciona sin saber nada de fotografía es sencilla: no pongas el asunto justo en el centro. Desplazarlo hacia un lado o hacia arriba suele dar una imagen más viva. En un retrato, deja algo de aire por delante de la mirada y evita cortar justo por una articulación —el cuello, las muñecas, las rodillas—, porque el corte se nota y resulta incómodo.
Si la foto tiene horizonte o líneas de edificios, comprueba que quedan rectas dentro del recuadro. Un horizonte torcido es de esas cosas que no sabes identificar pero que hacen que una foto parezca mal hecha.
Cuidado con lo que queda después de recortar
El recorte reduce el número de píxeles disponibles. Una foto de 4.000 × 3.000 de la que conservas un cuarto se queda en 2.000 × 1.500: sigue siendo de sobra para pantalla, pero para imprimir en grande ya empieza a quedarse corta.
Por eso, si sabes que vas a recortar mucho, dispara con la mayor resolución que te permita la cámara y guarda siempre el original completo aparte. Un recorte no se puede deshacer una vez has guardado encima.
Recorta también para que la web cargue rápido
En una página web, recortar tiene un efecto directo sobre la velocidad: menos superficie significa menos píxeles y, por tanto, menos peso. Si una imagen de cabecera solo se va a ver como una franja apaisada, subir la foto entera y dejar que el navegador esconda la mitad es obligar al visitante a descargar datos que nunca verá.
Se hace entero en tu navegador
La vista previa que ves y el recorte que descargas los genera tu propio dispositivo. No hay subida, no hay copia temporal en ningún servidor y no queda rastro. Puedes desconectar la red después de cargar la página y seguirá funcionando exactamente igual.
Cómo usarlo en 3 pasos
- 1Elige tu herramientaBusca lo que necesitas hacer. Cada herramienta va directa al grano.
- 2Suelta el archivoArrástralo o búscalo en tu equipo. El trabajo lo hace tu propio navegador.
- 3Descarga el resultadoListo en segundos, sin marcas de agua y sin dejar rastro en ningún servidor.
Preguntas frecuentes
¿Recortar quita calidad a la imagen?
No. Recortar solo descarta la parte que dejas fuera; los píxeles que conservas siguen exactamente igual que en el original. Lo que sí baja es la resolución total, porque la imagen resultante tiene menos píxeles. Si después necesitas un tamaño grande, comprueba que lo que queda dentro del recuadro sigue siendo suficiente.
¿Por qué no puedo mover libremente el recuadro con una proporción puesta?
Porque al fijar una proporción el alto queda atado al ancho: es justo lo que necesitas para que la imagen encaje sin deformarse en el hueco que pide una red social. Si quieres total libertad, elige "Libre".
¿Puedo recortar con precisión desde el móvil?
Sí. El recuadro responde al dedo igual que al ratón, y las esquinas son suficientemente grandes para agarrarlas sin fallar. Si necesitas mucha precisión, selecciona el recuadro y muévelo con las flechas del teclado: cada pulsación lo desplaza un poco, y con la tecla mayúsculas se mueve a saltos más grandes.
¿Cuál es la diferencia entre recortar y redimensionar?
Recortar cambia qué se ve: quitas los bordes y te quedas con una parte. Redimensionar cambia el tamaño de todo lo que se ve, sin quitar nada. Para que una foto vertical quepa en un hueco apaisado hay que recortar primero y redimensionar después; estirar nunca es la solución.
¿Sube mi imagen a un servidor?
No. Tanto la vista previa como el recorte final los hace tu propio navegador. La imagen no viaja a ningún sitio, ni siquiera de forma temporal.