Por qué tu lista sale mal ordenada (la ñ, las tildes y el archivo10)
Ordenas una lista de apellidos y Núñez aparece antes que Nadal. Ordenas los archivos de una carpeta y el 10 se cuela detrás del 1. Ordenas municipios y Ávila termina la última, después de Zaragoza. No es que el ordenador se equivoque: es que está ordenando otra cosa distinta de la que tú creías pedirle.
Los ordenadores no comparan letras, comparan números
Cada carácter tiene un número asignado. La A mayúscula es el 65, la Z el 90, la a minúscula el 97. Ordenar «alfabéticamente» es, por defecto, ordenar por ese número, y de ahí salen tres sorpresas seguidas.
La primera: todas las mayúsculas van antes que todas las minúsculas, porque el 90 de la Z es menor que el 97 de la a. Así que «Zamora» sale antes que «ala».
La segunda: las letras con tilde están en otro barrio. La Á no está al lado de la A, sino en el 193, mucho más allá de la Z. Por eso Ávila se va al final.
Y la tercera, la más llamativa para quien escribe en español: la eñe está en el 202, también después de la zeta. Ñuño cierra la lista, detrás de Zaragoza.
Con una lista corriente de municipios, el resultado por defecto es este:
Almería, Núñez, Oviedo, Zamora, ala, apio, año, Ávila, Ñuño
Y así es como debería salir, con las reglas del español:
ala, Almería, año, apio, Ávila, Núñez, Ñuño, Oviedo, Zamora
Lo que dice la RAE, y por qué cambió
Hasta 1994, ch y ll se consideraban letras propias del alfabeto y tenían su sitio: después de la c y después de la l. «Chile» iba detrás de «Cuzco». Ese año la Real Academia acordó tratarlas como lo que son, combinaciones de dos letras, y desde entonces «Chile» va donde le corresponde por la c y la h.
La ñ sí sigue siendo una letra propia, con su lugar entre la n y la o. Y las tildes no cambian el orden: la á se ordena como una a, y solo desempata cuando dos palabras son idénticas salvo por el acento.
Es exactamente lo que hace un diccionario en papel. Y es lo que casi ningún programa hace si no se lo pides.
El otro problema: archivo10 antes que archivo2
Es un fallo distinto y del mismo origen. Comparando carácter a carácter, «archivo10» y «archivo2» coinciden hasta la última letra; entonces se comparan «1» y «2», y como el 1 es menor, archivo10 gana. Alfabéticamente es correcto. Para cualquiera que mire la lista, está mal.
Es lo que hace que las fotos de un viaje salgan desordenadas, que el capítulo 10 aparezca justo detrás del 1, y que una lista de facturas no se pueda leer. La solución se llama orden natural: detectar que ahí hay un número y compararlo como número, no como texto.
Windows lo hace desde hace años en el explorador de archivos, y por eso mucha gente da por hecho que es lo normal. Fuera de ahí, casi nunca lo es.
Cómo se arregla en cada sitio
En Excel y en LibreOffice, el orden alfabético respeta el español si el idioma del documento está bien puesto. Conviene comprobarlo cuando la hoja viene de fuera: una hoja configurada en inglés ordena en inglés aunque el contenido esté en español.
Programando, el sort() de JavaScript y el de casi todos los lenguajes ordenan por código de carácter. Hay que pedir explícitamente la comparación por idioma —en JavaScript, Intl.Collator('es')— y activar la opción numérica para el orden natural. Es una línea, pero hay que saber que existe.
Y si solo quieres la lista ordenada, sin abrir nada ni configurar nada, nuestra herramienta de ordenar una lista usa las reglas del español de partida: la ñ entre la n y la o, las tildes sin mover la palabra de sitio y las mayúsculas sin abrir una lista aparte. Tiene también el orden por número, para los archivo2 y archivo10, y el orden por longitud.
Limpia antes de ordenar, no después
Una lista que viene de copiar y pegar casi nunca viene limpia. Trae espacios delante que el ordenador sí cuenta —y que mandan esas líneas al principio—, renglones en blanco de los saltos del correo, y entradas repetidas porque se juntaron dos listas.
Ordenar sin limpiar es peor que no ordenar, porque los duplicados quedan uno al lado del otro y parecen un error nuevo. Por eso conviene quitar repetidas y recortar espacios en el mismo paso, decidiendo antes si «Madrid» y «madrid» son la misma entrada o dos, que según lo que estés listando puede ser lo uno o lo otro.
Si lo que tienes es una lista larga con duplicados y nada más, para eso está eliminar duplicados, que hace solo eso y dice cuántos quitó.
Un apunte sobre las listas con nombres
Casi todas las listas que alguien necesita ordenar llevan datos de personas: alumnos, clientes, socios, invitados. Merece la pena pensar dónde se pegan.
Muchas páginas que ordenan listas mandan el texto a su servidor para procesarlo allí. Con una lista de la compra da igual; con ciento veinte nombres y apellidos, es una cesión de datos personales hecha sin pensar. Todo lo que pegues en nuestras herramientas se queda en tu navegador, y eso se puede comprobar: abre la pestaña de red y mira que no sale ninguna petición.