Por qué un ZIP de fotos no se hace más pequeño
Comprimes una carpeta con doscientas fotos y el ZIP pesa lo mismo que las fotos. Comprimes una carpeta con documentos y baja a la cuarta parte. No es que el ordenador falle en el primer caso: es que la compresión no funciona como casi todo el mundo cree.
Comprimir es buscar repeticiones
Un compresor no «encoge» nada. Lo que hace es leer los bytes buscando trozos que ya haya visto antes y sustituirlos por una referencia más corta: «esto de aquí es igual que lo que había veinte bytes atrás y mide catorce». Cuantas más repeticiones encuentre, más ahorra.
Por eso un texto se comprime tan bien. Está lleno de artículos, de espacios, de terminaciones que vuelven una y otra vez. Un archivo de texto de un megabyte suele quedarse en 250 kB sin despeinarse, y una hoja de cálculo o un archivo de código bajan parecido.
Y por eso una foto no se comprime. El JPEG ya pasó por ese proceso cuando se guardó: su formato incluye su propia compresión, mucho más agresiva que la del ZIP porque está diseñada específicamente para imágenes. Cuando el ZIP la mira, lo que encuentra son bytes que ya no repiten nada. No hay nada que ahorrar.
La lista de lo que no va a bajar
Conviene tenerla clara porque evita media hora de intentos:
- Imágenes: JPG, PNG, GIF, WebP, HEIC, AVIF.
- Vídeo: MP4, MOV, MKV, AVI, WebM.
- Audio: MP3, AAC, M4A, OGG, FLAC.
- Documentos modernos: PDF, y también DOCX, XLSX y PPTX, que por dentro ya son paquetes comprimidos.
- Otros comprimidos: otro ZIP, un RAR, un 7z.
Todo lo demás —texto, CSV, JSON, XML, HTML, código, BMP, WAV, TIFF sin comprimir, bases de datos— sí baja, y a menudo mucho.
Meter fotos en un ZIP sigue teniendo sentido, ojo: sirve para juntar doscientos archivos en un solo envío, que es un problema distinto y muy real. Lo que no hay que esperar es que pesen menos.
Entonces, ¿cuándo sí merece la pena recomprimir?
Hay dos casos en los que un ZIP que ya existe puede adelgazar bastante, y los dos son más comunes de lo que parece.
El primero: que se hiciera sin apretar. El formato admite diez niveles, del 0 al 9. El 0 solo empaqueta, sin comprimir nada. Muchos programas que generan ZIP automáticamente —exportaciones, copias de seguridad, la descarga masiva de una web— usan el nivel más bajo porque comprimir les cuesta tiempo de servidor. Si el contenido era comprimible, ahí hay mucho margen.
El segundo: la basura de dentro. Y este merece su propio apartado.
La carpeta __MACOSX y sus amigas
Si alguna vez has abierto un ZIP en Windows y te has encontrado una carpeta llamada __MACOSX junto a tus archivos, ya la conoces. La mete macOS sola al comprimir una carpeta, y contiene una copia de los metadatos de cada archivo: etiquetas de color, información del Finder, cosas que solo significan algo dentro de un Mac.
En el Mac que lo creó no se ve. En cualquier otro sitio aparece, desconcierta, y sobre todo ocupa. En un ZIP con muchos archivos pequeños puede ser una quinta parte del peso total, porque cada archivo lleva su copia de metadatos y cada copia tiene un tamaño mínimo.
No viene sola. También están los archivos ._algo, que son lo mismo por otra vía; los .DS_Store, uno por cada carpeta por la que hayas pasado en el Finder; y del lado de Windows, Thumbs.db con la caché de miniaturas y desktop.ini con la apariencia de la carpeta.
Ninguno le sirve de nada a quien recibe el archivo. Quitarlos no solo adelgaza: deja el paquete limpio para alguien que no usa tu mismo sistema, que es medio mundo.
Cómo hacerlo
Nuestra herramienta de comprimir un ZIP hace las dos cosas de una vez: vuelve a empaquetar al nivel máximo y quita esos archivos, diciéndote cuántos eran y cuánto ocupaban. Y si el ZIP ya estaba bien hecho, lo dice en lugar de devolverte el mismo peso con otro nombre.
Si lo que quieres es crear uno desde cero, está crear un ZIP, que comprime al máximo de partida.
Y si lo que pesa son las fotos
Esta es la parte importante. Si tu ZIP de 300 MB son 300 MB de fotos, el problema no está en el paquete: está en las fotos. Empaquetar mejor no va a resolverlo, y darle vueltas al ZIP es perder el tiempo.
Lo que sí funciona es reducir las imágenes antes de empaquetarlas. Una foto de móvil moderna sale a 4.000 píxeles de ancho y pesa entre 3 y 6 MB; bajada a 1.600 píxeles, que es de sobra para verla en cualquier pantalla, se queda en 300 kB sin que se note la diferencia a simple vista. Doscientas fotos pasan de 800 MB a 60 MB.
Eso se hace con comprimir imagen o con redimensionar imagen, según si lo que sobra es calidad o son píxeles. Y con un PDF pesado, con comprimir PDF.
El caso en que nada de esto vale
Si después de todo el archivo sigue sin caber por donde tiene que pasar —un correo con límite de 25 MB, un formulario que corta en 10— la solución no es comprimir más, es partirlo en trozos y mandarlos por separado. Quien lo recibe los vuelve a juntar y obtiene el archivo original, byte a byte.
Todo esto ocurre dentro de tu navegador. Un ZIP suele llevar dentro justo lo que uno no quiere repartir por ahí, y aquí no sale de tu dispositivo.