Qué es un archivo HEIC y por qué tu ordenador no lo abre
Le mandas unas fotos a alguien, y te contesta que no puede abrirlas. Miras el archivo y ves una extensión que no habías visto nunca: .HEIC. No es un error ni un archivo corrupto: es el formato con el que tu iPhone guarda las fotos desde 2017.
Qué es exactamente
HEIC son las siglas de High Efficiency Image Container, y por dentro guarda la imagen usando HEVC, el mismo sistema de compresión que se inventó para el vídeo 4K. Apple lo adoptó por defecto en iOS 11 y desde entonces cada foto que haces se guarda así, salvo que hayas cambiado el ajuste.
La razón es puramente práctica: ocupa aproximadamente la mitad que un JPG con la misma calidad visible. En un teléfono con miles de fotos, eso son gigabytes de diferencia. Y de paso permite cosas que el JPG no puede, como guardar varias imágenes en un mismo archivo —así funcionan las Live Photos— o conservar más información de color para pantallas HDR.
Entonces, ¿por qué da tantos problemas?
Por el peaje de las patentes. HEVC está cubierto por licencias que cuestan dinero, y eso ha frenado su adopción fuera del mundo Apple. Windows no lo abre de serie —pide instalar unas extensiones que durante años fueron de pago—, muchas webs no aceptan subirlo, y bastantes programas de escritorio y de gestión no lo reconocen.
El resultado es una situación algo absurda: un formato técnicamente mejor que el JPG en casi todo, pero que no puedes usar para lo único que suele importar, que es enviarle una foto a alguien y que la vea.
Cómo saber si tus fotos son HEIC
En el iPhone no lo notarás nunca: la aplicación Fotos las enseña igual. Los sitios donde se nota son estos:
- Al pasarlas al ordenador por cable, si ves archivos
IMG_1234.HEIC. - Al adjuntarlas en un formulario web que las rechaza sin explicar por qué.
- Al enviarlas por WhatsApp no pasa: la aplicación las convierte a JPG por su cuenta al enviar, y por eso mucha gente no descubre el problema hasta que envía una foto por correo.
Las tres formas de arreglarlo
1. Que el iPhone deje de crearlas
Es la solución de raíz para las fotos futuras. En Ajustes → Cámara → Formatos, elige Más compatible en lugar de Alta eficiencia. A partir de ahí el teléfono guardará en JPG.
El precio es real: las fotos ocuparán aproximadamente el doble. Si andas justo de almacenamiento, quizá prefieras dejarlo como está y convertir solo cuando haga falta.
2. Que el iPhone convierta al enviar
Hay un ajuste que casi nadie conoce y que resuelve la mayoría de los casos. En Ajustes → Fotos, abajo del todo, en «Transferir a Mac o PC», elige Automático. Con eso, al pasar las fotos por cable el teléfono las convierte a JPG sobre la marcha, y conservas los originales en HEIC dentro del móvil.
3. Convertir las que ya tienes
Para las fotos que ya están en HEIC, la conversión es directa con nuestra herramienta de HEIC a JPG. Se hace dentro del navegador, así que las fotos no se suben a ningún servidor, que es lo que uno quiere cuando se trata de fotos personales.
La primera conversión tarda unos segundos más porque hay que descargar el decodificador; las siguientes van seguidas. Y si vas a enviar las fotos por correo o subirlas a un formulario, aprovecha para bajarles el peso en el mismo paso: una foto de iPhone convertida a JPG puede quedarse en 6 u 8 MB, que sigue siendo demasiado para muchos adjuntos.
Qué se pierde al convertir
Conviene saberlo antes. Al pasar de HEIC a JPG se pierden tres cosas:
- La transparencia, si la hubiera. Rara vez importa en fotos de cámara.
- El rango dinámico extendido. Una foto HDR se aplana al convertirse a JPG, y en escenas a contraluz se nota.
- El movimiento de las Live Photos. Se queda el fotograma fijo, que es lo que se ve al mirar la foto de todos modos.
Lo que no se pierde, salvo que lo pidas, es la calidad de la imagen: convertir con calidad alta da un JPG indistinguible a simple vista. Lo que sí ocurre es que ocupará bastante más, que es la contrapartida de todo esto.
Y el futuro
Hay un formato que resuelve el problema de las licencias: AVIF, que comprime tan bien como HEIC pero es libre de patentes y ya lo abren todos los navegadores modernos. La pega es que las cámaras de los teléfonos aún no lo generan, así que por ahora sirve para publicar en web, no para las fotos que salen del móvil.
Mientras tanto, el JPG sigue siendo el idioma común: el formato que abre absolutamente todo, aunque ocupe el doble. Convertir a JPG no es retroceder, es hablar el idioma que entiende la persona que va a recibir la foto.