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Proteger PDF con contraseña

Cifra un documento para que solo pueda abrirlo quien tenga la contraseña que tú elijas.

Arrastra tu archivo aquí

o pulsa el botón para buscarlo en tu equipo

PDF · hasta 100 MB

Poner contraseña a un PDF sirve para lo de siempre: mandar una nómina, un contrato, un informe médico o unas cuentas por correo sabiendo que, si el mensaje acaba donde no debe, el archivo no se abre. Aquí el documento se cifra con AES-256 dentro de tu propio navegador, sin subirlo a ningún sitio.

Qué protege exactamente una contraseña de PDF

Un PDF protegido está cifrado de verdad: sin la contraseña, el contenido del archivo es ruido. No es una pantalla que pide una clave y luego enseña el documento; es que los datos, literalmente, no se pueden leer sin la clave. Por eso, cuando la contraseña se pierde, el archivo se pierde con ella.

Lo que no protege es de quien ya conoce la contraseña. Una vez abierto, el documento se puede guardar sin protección, imprimir o fotografiar. El cifrado protege el archivo en tránsito y en reposo, no lo que haga después la persona a la que se lo mandas.

El algoritmo importa

Hay herramientas que todavía cifran con RC4 de 40 o 128 bits, que es lo que llevaban los PDF de hace veinte años. Esos formatos están rotos: existen programas que los abren en minutos sin saber la contraseña. Aquí se usa siempre AES-256, el único que la norma vigente sigue recomendando, y que cualquier lector posterior a 2009 abre sin problema.

Cómo elegir la contraseña

La intuición general es equivocada. P4$w0rd! parece robusta y no lo es: los programas de descifrado prueban precisamente esas sustituciones. ventana caramelo tractor nube parece débil y es muchísimo más fuerte, porque lo que cuenta es la longitud combinada con la imprevisibilidad.

  • Cuanto más larga, mejor: a partir de doce caracteres la cosa se pone seria.
  • Que no la puedan adivinar quienes te conocen: nada de nombres, fechas ni matrículas.
  • Distinta de las que usas para entrar en sitios. Si un día se filtra la del correo, tus documentos no deberían caer con ella.

El medidor que verás bajo el campo estima la fuerza a partir de la longitud y de los tipos de carácter que usas. Es una guía: no sabe si tu contraseña aparece en una lista filtrada.

Mándala por otro canal

Es el error más repetido y el que anula todo el trabajo: adjuntar el PDF protegido y escribir la contraseña en el mismo correo. Quien intercepte el mensaje tiene las dos cosas. Manda el archivo por correo y la contraseña por teléfono, por mensaje o en persona. Con separar los dos canales ya ganas casi todo.

La casilla de impedir imprimir y copiar

El formato PDF permite marcar un documento con permisos: se puede abrir, pero no imprimir, no copiar el texto y no modificarlo. Conviene entender qué son esos permisos realmente.

Son una instrucción al lector, no un candado. Adobe Acrobat, Vista Previa de macOS o el visor de Chrome la respetan y desactivan esos botones. Un programa que no quiera respetarla, sencillamente no lo hace. Así que sirven para dejar constancia de tu intención y para evitar el copia y pega distraído, no para impedir nada a quien se lo proponga.

Hay un detalle técnico que casi ninguna herramienta explica: para que esos permisos signifiquen algo, la contraseña de propietario tiene que ser distinta de la de apertura. Si fueran la misma, cualquiera que abriese el documento tendría permisos de propietario y podría levantar las restricciones en un clic. Por eso, cuando marcas la casilla, se genera una contraseña de propietario aleatoria que se descarta al terminar: nadie la sabe, ni nosotros, y las restricciones quedan selladas. La consecuencia es que tampoco tú podrás quitarlas después, así que protege una copia y guarda el original.

Una excepción que dejamos siempre activa: la extracción de contenido para accesibilidad. Es lo que permite que un lector de pantalla lea el documento en voz alta. Bloquearla no protege nada y deja fuera a quien no puede leer la pantalla.

El cifrado ocurre en tu dispositivo

En la mayoría de webs que hacen esto, tu documento sin proteger y la contraseña que acabas de escribir viajan juntos a un servidor. Es exactamente el momento en que menos te conviene que eso pase. Aquí el archivo se abre, se cifra y se vuelve a guardar dentro de tu navegador: no hay subida, no hay copia temporal y la contraseña no sale de tu teclado.

Antes de cerrar la pestaña

Comprueba dos cosas: que has apuntado la contraseña en un sitio del que te fíes —un gestor de contraseñas es lo ideal— y que el PDF descargado se abre pidiéndotela. Hazlo ahora, no la semana que viene, cuando el original ya no esté a mano.

Cómo usarlo en 3 pasos

  1. 1Elige tu herramientaBusca lo que necesitas hacer. Cada herramienta va directa al grano.
  2. 2Suelta el archivoArrástralo o búscalo en tu equipo. El trabajo lo hace tu propio navegador.
  3. 3Descarga el resultadoListo en segundos, sin marcas de agua y sin dejar rastro en ningún servidor.

Preguntas frecuentes

¿Qué cifrado usa?

AES de 256 bits, que es el único que la norma ISO 32000-2 sigue recomendando para PDF. No usamos RC4 ni AES-128, que aparecen en herramientas antiguas y hoy se consideran débiles.

¿Podéis recuperar mi contraseña si la pierdo?

No, y nadie puede. El cifrado se aplica en tu navegador y la contraseña no se envía ni se guarda en ninguna parte. Un PDF cifrado con AES-256 y una contraseña decente no se abre por fuerza bruta. Apúntala antes de descargar el archivo.

¿Qué contraseña pongo?

Larga antes que rara. Cuatro palabras que no tengan relación entre sí resisten mucho más que ocho caracteres con símbolos y son infinitamente más fáciles de recordar. Y nunca la que ya usas en el correo.

¿Qué hace la casilla de impedir imprimir y copiar?

Marca el documento con permisos restringidos y los sella con una contraseña de propietario aleatoria que no guarda nadie. Los lectores serios respetan esos permisos; los que no lo son, se los saltan. Sirve para dejar clara tu intención, no como barrera técnica.

¿Puedo quitar esas restricciones después?

No en ese archivo: la contraseña de propietario es aleatoria y se descarta al terminar. Por eso conviene proteger siempre una copia y guardar el original intacto.

¿Se puede enviar por correo un PDF protegido?

Sí, es un PDF normal y cualquier lector lo abre pidiendo la contraseña. Eso sí: manda la contraseña por otro canal, nunca en el mismo correo que el archivo.

¿Sale mi documento de mi dispositivo?

No. El cifrado ocurre dentro de tu navegador; ni el archivo ni la contraseña se suben a ningún servidor.