Dividir un archivo en partes
Parte un archivo grande en trozos que quepan por correo o por un formulario, y vuelve a juntarlos sin perder un solo byte.
Arrastra tu archivo aquí
o pulsa el botón para buscarlo en tu equipo
cualquier archivo, hasta 4 GB · hasta 4,0 GB
- Tus archivos no salen de tu dispositivo
- Gratis y sin registro
- Sin instalar nada
- Sin marcas de agua
Hay un momento muy concreto en el que hace falta esto: tienes un archivo, tienes que mandarlo, y por donde va a pasar hay un tope que no llega. El correo se planta en 25 MB, el formulario de la administración en 10, el gestor de archivos del trabajo en 50. Y el archivo pesa 180.
Qué hace exactamente
Corta la secuencia de bytes en tramos del tamaño que le digas y te da cada tramo como un archivo aparte. No comprime, no convierte y ni siquiera mira qué hay dentro: para esta herramienta un vídeo, una base de datos y un instalador son lo mismo, una tira de bytes.
Eso es justo lo que la hace fiable. No hay nada que pueda interpretar mal, ningún formato que pueda no reconocer y ninguna calidad que perder. Uniendo los trozos en orden vuelve a salir el archivo original, idéntico. Si quieres comprobarlo, la herramienta de hash te dice que el resultado tiene el mismo código que el de partida.
Los nombres no son un capricho
Los trozos se llaman archivo.001, archivo.002 y así, que es el esquema que usan 7-Zip y HJSplit desde hace treinta años. La razón es práctica: quien reciba los trozos puede unirlos con cualquiera de esos programas, o con una sola orden del sistema, sin tener que venir aquí ni instalar nada.
En Windows la orden es copy /b archivo.001 + archivo.002 archivo.zip. En Mac o en Linux, cat archivo.* > archivo.zip. Que la herramienta no sea imprescindible para deshacer lo que hace es una virtud, no un descuido.
Por qué el número lleva ceros delante
Porque los ordenadores ordenan los nombres letra a letra, y con esa regla archivo.10 va antes que archivo.2. Unir los trozos en ese orden da un archivo corrupto, y lo peor es que no salta ningún aviso: simplemente no abre. Con los ceros delante el orden alfabético y el numérico coinciden y el problema desaparece.
Al juntar aquí no hace falta preocuparse: se lee el número del final de cada nombre y se ordena por valor, no por texto. Y si en la secuencia falta alguno, se dice cuál y no se deja juntar hasta tenerlo, porque un archivo al que le falta un trozo del medio parece completo hasta que alguien intenta abrirlo.
Qué tamaño elegir
El del límite de destino, con margen. Para correo conviene 20 MB aunque el buzón admita 25: un adjunto engorda alrededor de un tercio al codificarse para viajar, y un trozo de 24 MB puede rebotar. Para un formulario, lo que ponga en la página. Y para un archivo enorme, trozos grandes: cien trozos son cien descargas y cien ocasiones de que se pierda uno.
Cuándo conviene un ZIP en su lugar
Partir y comprimir resuelven problemas distintos y a veces se confunden. Un ZIP sirve cuando quieres juntar varios archivos en un envío, o cuando el contenido se puede encoger —texto, hojas de cálculo, bases de datos—. Partir sirve cuando el archivo ya es uno solo y el problema es únicamente que no cabe.
Con un vídeo, una foto o un ZIP que ya existe, comprimir no va a servir de nada: esos formatos ya están comprimidos de fábrica y el resultado pesa prácticamente lo mismo. Ahí partir es lo único que funciona. Con una carpeta de documentos, prueba primero a comprimir: si baja lo suficiente, un solo archivo siempre es más cómodo que cinco.
Rápido porque no copia nada
Un navegador puede marcar un tramo de un archivo del disco sin leerlo ni duplicarlo en memoria. Por eso partir un archivo de cuatro gigas es casi instantáneo y no hace sudar al ordenador: hasta que no pulsas descargar, no se mueve un solo byte.
Y nada de esto sale de tu equipo. Lo que suele partirse son copias de seguridad, vídeos familiares o archivos de trabajo: precisamente lo que no apetece dejar en el servidor de un desconocido a cambio de un servicio gratis.
Cómo usarlo en 3 pasos
- 1Elige tu herramientaBusca lo que necesitas hacer. Cada herramienta va directa al grano.
- 2Suelta el archivoArrástralo o búscalo en tu equipo. El trabajo lo hace tu propio navegador.
- 3Descarga el resultadoListo en segundos, sin marcas de agua y sin dejar rastro en ningún servidor.
Preguntas frecuentes
¿Se pierde calidad al partir un archivo?
No se pierde absolutamente nada, y no es una forma de hablar. No se comprime, no se convierte y no se interpreta el contenido: se corta la secuencia de bytes por donde toca. Al volver a juntar los trozos en orden sale el mismo archivo, byte a byte. Funciona igual con un vídeo, con una copia de seguridad o con un programa.
¿Cómo vuelvo a juntarlos?
Aquí mismo, en la pestaña de juntar: sueltas todos los trozos y se ordenan solos por su número. Pero también puedes hacerlo sin nosotros, y eso es lo importante: los nombramos como 7-Zip y HJSplit, así que cualquiera de esos programas los une, y en Windows sirve «copy /b archivo.001 + archivo.002 archivo» y en Mac o Linux «cat archivo.* > archivo».
¿De qué tamaño hago los trozos?
Del límite de por donde vayan a pasar, menos un poco. Para correo, 20 MB suele ser seguro: Gmail y Outlook admiten 25 pero el adjunto engorda un tercio al codificarse. Para un formulario web, mira lo que ponga. Y no bajes demasiado: cien trozos son cien descargas y cien oportunidades de perder uno.
¿Por qué el orden importa tanto?
Porque unir los trozos en el orden equivocado da un archivo corrupto sin que nada avise. Y es fácil equivocarse: alfabéticamente «archivo.010» va antes que «archivo.2». Por eso aquí se leen los números y se ordena por ellos, y si falta alguno se dice cuál antes de dejarte juntar nada.
¿Puedo enviar los trozos por WhatsApp o por correo?
Por correo sí, uno en cada mensaje o varios si caben. Por WhatsApp es peor idea: la aplicación renombra los archivos y a veces les cambia la extensión, con lo que perderías la numeración. Si va por mensajería, mejor comprime todo en un ZIP y comparte un enlace.
¿Se sube mi archivo a algún sitio?
No. El navegador puede marcar un tramo de un archivo sin leerlo entero ni copiarlo, así que partir cuatro gigas es casi instantáneo y no consume memoria. Nada viaja a ningún servidor, que es justo lo que uno quiere cuando lo que parte es una copia de seguridad.
¿Hay un tope de tamaño?
Cuatro gigabytes, que es un límite de cordura y no del navegador. Por encima de eso conviene usar un programa de escritorio: la descarga de muchos trozos grandes desde una pestaña se vuelve incómoda.