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Planificador de reuniones entre países

A qué hora le toca la reunión a cada uno y en qué franja del día encajáis todos, con el horario de verano ya aplicado.

Es el detalle que más se falla: poner la hora pensando en la de otro y que salga desplazada. Aquí se dice de quién es.

MadridEspaña
10:00En jornada
Ciudad de MéxicoMéxico
03:00De madrugada
Buenos AiresArgentina
06:00De madrugada
A qué horas del día encaja todo el mundo

Las horas marcadas son aquellas en las que todos están dentro de su jornada. Hay 2 horas que le vienen bien a todo el mundo. Pulsa una para ponerla.

Organizar una llamada con alguien de otro país tiene una trampa doble: la diferencia horaria no es la que uno recuerda, y además no es siempre la misma. Sumar horas de cabeza funciona hasta que llega octubre.

La diferencia horaria no es un número fijo

Es lo que casi nadie tiene presente. Entre España y México hay siete horas… o ocho, según la semana del año. Europa atrasa el reloj el último domingo de octubre y lo adelanta el último de marzo. México dejó de cambiar la hora en 2022. Estados Unidos cambia en fechas distintas de las europeas. Argentina y Perú no cambian. Chile sí, y al revés, porque está en el otro hemisferio.

El resultado es que hay varias semanas al año en las que la diferencia entre dos ciudades no es la de siempre. Son justo las semanas en las que alguien se conecta una hora antes o una después, y nadie entiende por qué.

Por eso aquí no hay ninguna tabla de desfases escrita a mano. Las horas salen de la base de datos de husos de la IANA, que tu navegador lleva dentro y que se actualiza con él. Cambia la fecha a una de finales de octubre y verás moverse la diferencia sola.

El fallo de no decir de quién es la hora

Es el otro clásico. Escribes «10:00» pensando en la hora del cliente y la herramienta la entiende como la tuya, o al revés. Todo lo que sale después está desplazado, y como los números parecen razonables, nadie lo revisa.

Aquí la hora que escribes tiene dueño: eliges a qué ciudad pertenece. Cambiar esa elección recalcula el resto sin tocar nada más, que es exactamente lo que hace falta cuando alguien propone una hora «en su horario».

La franja de 24 horas

Saber a qué hora le toca a cada uno resuelve media pregunta. La otra media es a qué hora deberíamos quedar, y para eso está la tira de abajo.

Recorre las veinticuatro horas del día y marca las que caen dentro de la jornada de todos los asistentes a la vez. Las que están en verde le vienen bien a todo el mundo; las intermedias, solo a algunos. Se pulsa una y queda puesta.

Cuando no hay ninguna verde, lo dice en lugar de proponer algo. Con España y Japón, o con Madrid y la costa oeste de Estados Unidos, no existe una hora en la que ambos estén en horario de oficina, y fingir que sí es peor que reconocerlo: ahí la decisión ya no es un cálculo, es de a quién le toca esta vez.

Cuatro estados, no dos

«Dentro o fuera de la jornada» es una respuesta pobre, porque mete en el mismo saco las ocho de la mañana y las tres de la madrugada. Aquí se distinguen cuatro:

  • En jornada, sin problema.
  • Justo en el borde: la hora anterior a empezar o la de terminar. Se puede pedir, avisando.
  • Fuera de jornada: por la tarde-noche o muy temprano. Hay que preguntar.
  • De madrugada: entre medianoche y las siete. No se pide sin una buena razón.

Y la jornada de referencia se puede cambiar: viene de 9 a 18 porque es lo más común en España, pero con turnos, jornada partida o un equipo que empieza a las once, basta con ajustar las dos casillas.

El día también cambia

Es lo que descoloca de verdad cuando hay mucha distancia. Una reunión el viernes por la tarde en Madrid es el sábado de madrugada en Tokio, y eso no es «una hora mala»: es otro día, y probablemente el fin de semana de alguien.

Por eso, cuando la hora cae en otra fecha, se marca con un «mañana» o un «ayer» junto al reloj. Sin ese aviso, la cifra sola engaña.

Para pegarlo en el correo

La forma educada de convocar a gente de varios países es poner la hora de cada uno en el propio mensaje, en lugar de escribir la tuya y que se las apañen. El botón de copiar deja la lista lista para pegar, con la ciudad, su hora y el aviso de día cuando corresponde.

Todo se calcula en tu navegador. Ni las ciudades que elijas ni la fecha de la reunión salen de tu dispositivo, que con la agenda de trabajo tampoco es un detalle menor.

Cómo usarlo en 3 pasos

  1. 1Elige tu herramientaBusca lo que necesitas hacer. Cada herramienta va directa al grano.
  2. 2Suelta el archivoArrástralo o búscalo en tu equipo. El trabajo lo hace tu propio navegador.
  3. 3Descarga el resultadoListo en segundos, sin marcas de agua y sin dejar rastro en ningún servidor.

Preguntas frecuentes

¿Tiene en cuenta el horario de verano?

Sí, y es la razón principal de usar esto en vez de sumar horas de cabeza. La diferencia entre España y México no es fija: Europa cambia la hora el último domingo de octubre y México ya no cambia, así que hay semanas del año en las que la diferencia es de siete horas y otras en las que es de ocho. Las fechas se calculan con la base de datos de husos que lleva dentro tu propio navegador, no con una tabla escrita a mano que envejecería mal.

¿Por qué hay que decir de quién es la hora que escribo?

Porque es el fallo que más veces descoloca una reunión. Si escribes «10:00» pensando en la hora de Bogotá pero la herramienta la interpreta como la tuya de Madrid, todo lo demás sale desplazado siete horas. Aquí se elige explícitamente la zona de referencia, y cambiarla recalcula el resto.

¿Qué significa «justo en el borde»?

Que cae en la hora anterior al inicio de la jornada o en la de su final: las 8:00 con jornada de 9 a 18, o las 18:00. No es una barbaridad, pero es pedirle a alguien que llegue antes o que se quede. Se distingue de «fuera de jornada» a propósito, porque meter en el mismo saco las ocho de la mañana y las tres de la madrugada no ayuda a decidir.

¿Puedo cambiar el horario de oficina?

Sí, con las dos casillas de abajo. Viene de 9 a 18 porque es lo más común, pero si trabajas con gente de jornada partida, de turnos o de una startup que empieza a las once, ponlo y la franja de horas se recalcula sola.

¿Y si no hay ninguna hora buena para todos?

Se dice claramente, en vez de dar una hora cualquiera. Con husos muy separados —España y Japón, por ejemplo— no existe ninguna hora en la que ambos estén en jornada, y entonces la decisión no es de cálculo sino de a quién le toca el sacrificio esta vez. La franja marca las que menos molestan.

¿Se envía algo a algún servidor?

No. Todo se calcula en tu navegador con los datos de husos que ya lleva dentro. Ni las ciudades que elijas ni la fecha de tu reunión salen de tu dispositivo.